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Rutina de ordeñe ¿Qué hacer después de retirar las pezoneras?

¿Qué hacer después de retirar las pezoneras?

19/09/15

1. INTRODUCCIÓN

En esta entrega de nuestro trabajo sobre la Rutina de Ordeñe llegamos a la parte final del proceso, es decir, sobre cómo deben realizarse las últimas operaciones y tareas cuando el flujo de leche finaliza y ya hemos desconectado las pezoneras.
Tan importantes como el resto del proceso, de ellas depende en gran medida la salud mamaria del animal, sin olvidar también de su influencia en el rendimiento de tiempo de la sala, relacionado éste con la mayor o menor velocidad con que los animales abandonan en el lugar de ordeñe y en las condiciones en que lo hacen.
Por tanto, en este artículo haremos una revisión de estas tareas finales, comenzando por la observación de los pezones tras la retirada de las pezoneras.
Seguiremos con la desinfección de pezones (sellado) tras el ordeño, explicando las distintas técnicas de aplicación y los productos a utilizar.

2. EVALUACIÓN DEL ESTADO DE LOS PEZONES Y DE LA UBRE
Tras la retirada de las pezoneras, y antes de aplicar el desinfectante, es recomendable realizar una inspección de los pezones con el fin de evaluar el estado de la piel, del esfínter, del color y daño vascular y de la sensibilidad al tacto. Se deben observar al menos dos pezones por vaca y, por lo menos, el 10% de las vacas en producción. También controlar que los animales inspeccionados respeten la proporción de primíparas (vaquillonas). 

Se deben anotar los datos recogidos con el fin de evaluar correctamente el estado del rebaño y su evolución, para contar con un diagnóstico acertado de la situación.
Una evaluación del estado de los pezones permite determinar el potencial de riesgo de padecer infecciones y de detectar errores en el ordeño. Esta inspección debe ser visual y táctil, lo que implica disponer de una adecuada iluminación (fija o portátil) a nivel de las ubres.

La condición física del pezón es un indicador de la calidad ambiental, del manejo del ordeño (rutina) y del funcionamiento de la ordeñadora.
La importancia de mantener la integridad del pezón radica en su función de barrera frente a la penetración de bacterias en la ubre.

Cuanto mayor sea el número de bacterias presentes en las proximidades del extremo del pezón, mayor será el riesgo de infección. Las lesiones, heridas, grietas, etc., presentes en la piel de éste, proporcionan un excelente hábitat para la colonización bacteriana y su posterior multiplicación. 

Estas lesiones pueden ser dolorosas para el animal, quien pateará y defecará con más frecuencia durante el ordeño, sin olvidar que tendrá una bajada deficiente de la leche.

Finalmente, los pezones sanos son más fáciles de limpiar y de mantener limpios.
El canal del pezón, en el extremo distal de éste, está recubierto de un epitelio queratinizado (Figura1) que cumple una función mecánica y química de defensa.

Esas células forman una película de naturaleza lipídica en continua regeneración, a la que se adhieren las bacterias que son arrastradas fuera del pezón durante el ordeño.

Por otro lado, estas células se acumulan en el canal del pezón formando un tapón de queratina en el período entre ordeños y durante el período seco de la vaca. Además, el músculo del extremo del pezón cierra el esfínter durante el período entre ordeños, limitando la penetración bacteriana; tras el ordeño, tarda 20-30 minutos en volver a cerrarse completamente.
 


Figura 1.

Asimismo, toda la piel del pezón está recubierta de una epidermis queratinizada, especialmente gruesa y fuertemente unida a la dermis.

Para valorar el efecto del nivel de vacío de la instalación sobre los pezones es necesario medir el diámetro de los mismos antes e inmediatamente después del ordeño (puede emplearse un calibre o “pie de rey”). Los pezones de la vaca deberían estar casi secos después de retirar las pezoneras; si están mojados indican que el flujo de leche es insuficiente.

El estudio del estado del pezón tras la retirada de las pezoneras es suficientemente amplio como para abarcarlo en este trabajo, por lo que sólo expondremos un breve resumen. Las características que deben ser observadas son las siguientes:

Color: normal (rosáceo). Pezones enrojecidos o azulados o pálidos se deben a la máquina de ordeñe, a pezoneras inadecuadas o envejecidas y a fallos en la pulsación (fase “d” demasiado corta) (Figuras 2 y 3).
  


Figuras 2 y 3 pezón azulado y enrojecido.

Hinchazón en la base del pezón. La presencia de anillos indica problema de pezoneras (diámetro incorrecto, material muy gastado, etc).

Apertura del esfínter después del ordeñe. Un esfínter abierto puede deberse a sobreordeño, a un nivel de vacío excesivo o a pezoneras en mal estado.

Piel del pezón. Puede observarse blanda, rugosa, descamada o con heridas abiertas, influyendo factores climáticos, rutina o el desinfectante utilizado. Al carecer de glándulas sudoríparas y sebáceas, es muy sensible a la deshidratación (Figura 4).

Anillo del pezón (hiperqueratosis). (Figura 5). Es un efecto debido a una acción continuada en el tiempo, atribuyéndose a un bajo flujo de leche (1 kg/min), apreciable en: a) vacas de baja producción; b) vacas “duras”; c) nula o deficiente estimulación previa a la colocación de las pezoneras o colocación prematura de éstas. En algún caso se observan esfínteres prolapsados en más de 4 mm, lo que puede tener un efecto negativo sobre el cierre del mismo y dificultar la limpieza previa al ordeño, resultando en una mayor concentración bacteriana.

Las vacas parecen desarrollar un grado de hiperqueratosis o callosidad en las primeras 6 a 8 semanas de lactancia, mostrando una regresión durante el período seco y volviendo a ese nivel en la siguiente lactancia.

Daño vascular. Se observan hemorragias petequiales, debidas a fallos en la pulsación, sobreordeño, nivel de vacío elevados o retirada de pezoneras sin cortar previamente el vacío. 

Podemos considerar que existen problemas cuando aparecen algunas de estas características en, al menos, un 20% de los pezones observados.
La integridad del pezón debe ser un objetivo de un programa de control de mastitis. Como norma general, para alcanzarlo se debe respetar una acertada rutina de ordeño y un correcto mantenimiento de la máquina.

Las lesiones que involucran al cuerpo del pezón generalmente no provocan mastitis de forma directa, pero interfieren en el proceso de ordeño y pueden causar problemas secundarios. Las lesiones que afectan al extremo del pezón suelen ir seguidas de mastitis. El hecho de padecer lesiones en el pezón redunda en una mayor concentración bacteriana, al ser más difíciles de limpiar. Por otra parte, el dolor que pueden ocasionar dichas lesiones durante el ordeñe, induce una insuficiente bajada de la leche por inhibición de la secreción de oxitocina. Las alteraciones del epitelio del canal del pezón limitan la correcta actuación de las células de esta zona, que actúan impidiendo la entrada de bacterias. En lo referente al esfínter, de no producirse un cierre correcto de éste, se incrementa el riesgo de infección mamaria en el período entre ordeñes. Cualquier alteración de la musculatura del esfínter limita la correcta contracción muscular y da lugar a una estanqueidad (aislación ambiental) deficiente del cuarto.

Figura 4 pezón agrietado, difícil de limpiar, doloroso para la vaca.

Figura 5 hiperqueratosis severa.

3. DESINFECCIÓN DE PEZONES DESPUÉS DEL ORDEÑO.
3.1. Objetivos
La desinfección de pezones tras el ordeño es una tarea imprescindible en cualquier rutina moderna (Sellado).
Hay estudios que señalan que este baño desinfectante puede evitar, al menos, el 50% de nuevas infecciones de tipo contagioso.
El sellador debe ser aplicado de forma inmediata tras la retirada de las pezoneras, sin esperar a la retirada de todas las unidades de la sala; con el objetivo de favorecer al ascenso capilar del producto a lo largo del canal del pezón cuando éste está completamente abierto.
 
El objetivo es múltiple:
eliminar la mayor parte de las bacterias que quedan en la piel del pezón, sean pertenecientes a una flora normal o contaminante, y las bacterias que quedan en la fina lámina de leche adherida sobre el pezón tras el ordeño

Si esta película de leche se deja sobre la piel del pezón, actuará como un excelente caldo de cultivo bacteriano.

Además tengamos en cuenta que, tras el ordeño, el esfínter del pezón permanece abierto durante 20-30 minutos, período en el que la ubre queda expuesta a la penetración de esas bacterias.

Prevenir la colonización por las bacterias del canal del pezón.

Reducir las reservas bacterianas presentes en heridas, grietas y otras lesiones de la piel del pezón.

Por esa razón, el baño de pezones debe cubrir, al menos, el 70% de su superficie (Figura 6) y no sólo su extremo. La prueba o test del papel nos indicará si el pezón está adecuadamente cubierto del producto desinfectante. Esta prueba consiste en rodear el pezón con un papel, cuya superficie manchada por el desinfectante nos señalará lo correcto o no del baño (Figura 7).

También, por la misma razón, se debe procurar que las vacas no se echen en la media hora que sigue al ordeñe. La forma más habitual y sencilla es ofreciéndoles comida, siempre y cuando todas las vacas dispongan de un sitio para comer; de ahí la importancia de contar con suficiente longitud en el comedero.

De esta forma se disminuye la posibilidad de penetración de bacterias a través del extremo del pezón y la pérdida de eficacia del baño desinfectante por la contaminación y arrastre de éste.

Figura 6


Figura 7

3.2. Productos desinfectantes

Los productos que se comercializan preparados para su uso suelen ser los más estables y cómodos de utilizar para el ordeñador, mientras que los que se deben diluir hay que prepararlos con una cantidad de disolvente adecuado para usar durante unos pocos días a fin de que no pierdan actividad.

La cantidad de sustancias emolientes y cicatrizantes que contiene el desinfectante no debería superar el 10-12% en su composición, pues una mayor concentración disminuye la eficacia desinfectante del producto.

Todos los productos utilizados como desinfectantes germicidas deben reunir las siguientes características o propiedades:
• Actividad antimicrobiana sobre la piel del pezón.
• Reducir la incidencia de nuevas infecciones intramamarias.
• No ser afectado por la presencia de materia orgánica (leche, heces, orina, etc.)
• No irritar la piel del pezón
• No ser tóxico para la persona que lo aplica
• Favorecer una buena textura e hidratación de la piel del pezón, así como ayudar en la cicatrización de las heridas de éstos (efecto cosmético).
• No dejar residuos en la leche

Los productos más utilizados son los iodóforos (con una concentración en yodo del orden del 0,5% 5000 ppm) y la clorhexidina al 0,5%. Otros compuestos que pueden utilizarse son el ácido perláctico, el ácido peracético o el ácido dodecilbenceno-sulfónico.

En las concentraciones indicadas por los fabricantes, todos estos desinfectantes tienen una eficacia similar. El yodo posee, además, acción virocida.
Además del desinfectante, la presencia de sustancias emolientes y cicatrizantes como la glicerina, lanolina o derivados de éstas favorecen la preservación de la piel del pezón y contribuyen a su hidratación.

Los desinfectantes son alterados por la luz, el frio extremo y las temperaturas elevadas, por lo que deben ser almacenados en bidones opacos y en locales de temperatura adecuada.

Otras consideraciones a tener en cuenta en el uso de desinfectantes se citan a continuación:
• Elegir el producto en función del problema a resolver.
• Elegir productos claramente identificados y de empresas reconocidas: materias activas y otros componentes, concentración, condiciones de uso, fecha de caducidad, condiciones de conservación.
• No devolver el contenido de los aplicadores (copas de sellado) al bidón de origen después de cada ordeño.
• No mezclar dos productos diferentes.
• No diluir los productos, salvo por indicación del fabricante:
• La novedad, el color, el precio o la viscosidad del producto no son criterios de eficacia.
3.3. Técnicas de aplicación del desinfectante
Existen dos técnicas de aplicación del desinfectante:
• Por inmersión
• Rociado por pulverización

El rociado es igual de efectivo que la inmersión, siempre y cuando se aplique adecuadamente.

Para ser igual de efectivo, toda el área del pezón que ha estado en contacto con la pezonera debe ser cubierta con el producto desinfectante, lo que rara vez se cumple en la práctica con el rociado, sobre todo si el aplicador no es el adecuado.

El rociado, si se hace bien, consume más tiempo y cantidad de producto (20 ml/vaca) que la inmersión (10 ml/vaca). 

En contra de la inmersión, algunos productores y técnicos aducen que el producto se puede contaminar y, en definitiva, servir de transmisor de patógenos de pezón a pezón y de vaca en vaca.

3.3.1. Vaso aplicador por inmersión
El vaso aplicador puede ser con retorno o sin retorno.
En el primer caso, al apretar el recipiente por su parte inferior (depósito) se suministra producto desinfectante a la parte superior pero, al volver a soltar, el desinfectante (sellador) sobrante vuelve al depósito.

Con esto se favorece la contaminación del propio desinfectante y se pueden llegar a provocar contagios entre vacas si no se procura la renovación periódica o vaciado del producto sobrante después de cada ordeño.

Cuando el vaso aplicador es sin retorno (Figura 8), no devuelve el desinfectante sobrante al depósito cuando dejamos de ejercer presión sobre éste.

Es mucho más higiénico, se utiliza sólo la cantidad necesaria y al finalizar el ordeño puede eliminarse únicamente la cantidad sobrante que hay en la copa o parte superior sin que el depósito se ensucie o contamine. Sin duda, es el mejor método.

Debe tenerse en cuenta la fecha de caducidad, tanto del producto como de los vasos (el material de éstos también se altera y se estropea), su limpieza y su conservación.

Los envases y aplicadores deben almacenarse en zonas poco frías, ya que el frio extremo (temperaturas por debajo de 4 grados) provoca la separación del agua y del principio activo del desinfectante, también debe preservarse de la luz.

Es importante que las tazas en que se sumergen los pezones estén siempre limpias y desinfectadas.

El resto del producto no debe devolverse jamás al envase original. Tampoco debe diluirse si no lo indica el fabricante.

6. El pezón debe quedar prácticamente

 
3.3.2. Pulverización
La pulverización puede ser de chorro frontal, lo que no resulta adecuado porque es fácil que queden zonas donde el desinfectante se aplique deficientemente o no llegue en absoluto (Figura 9).

Por ello es más adecuado un pulverizador de chorro vertical, de abajo hacia arriba; no hay que rodear el pezón pero tiene el riesgo de que la base de éste no quede bien cubierta.

El pulverizador de accionamiento manual puede sustituirse por una pistola, conectada a una instalación. Tiene las ventajas e inconvenientes citados anteriormente, si bien resulta más cómodo. Tampoco permite el uso de productos muy densos (selladores de barrera) y es frecuente la alteración del producto en las tuberías en condiciones de frío extremo.

También existen sistemas de pulverización automática, dispuestos generalmente en el suelo, y activables cuando la vaca sale por el pasillo de retorno. Si bien ahorran un tiempo considerable al operario, la desigual aplicación de producto que realizan hace que no lo consideremos el mejor sistema de desinfección de pezones posible.7. E

3.3.3. Valoración de la efectividad del baño de pezones.

Puede realizarse por varios métodos:
• Prueba o test del papel para comprobar la superficie del pezón cubierta por el desinfectante (figura 7).
• Evaluar el estado de hidratación de la piel y del esfínter del pezón.
• Cultivo microbiológico de leche: hallar C. bovis indica una eficacia deficiente.
• Cultivo de muestras tomadas de la superficie de la piel del pezón.
Aunque la desinfección tras el ordeño es totalmente necesaria, también debemos conocer cuáles son sus límites y no considerar que sea la solución a todos los problemas sanitarios de la ubre:
• Tiene una acción preventiva, no contra las infecciones existentes
• Su principal acción es contra microorganismos contagiosos, no contra infecciones ambientales, dado que su período de acción (1-2 horas) es relativamente corto.
• Si no se utiliza bien, puede causar irritación del pezón, especialmente con clima húmedo y frío.
• Los productos utilizados tienen menor o nulo poder germicida en presencia de materia orgánica

Principales Fuentes Bibliográficas

Adaptado de:
 Antonio Callejo, Rutina de ordeño (III), Qué hacer después de retirar las pezoneras?, UMPM Universidad Politécnica de Madrid, Revista Frisona Española, marzo 2010.
Principales Fuentes Bibliográficas
Billon, P. (Coord.). 2009. Traite des vaches laitières. Ed. France Agricole.
Callejo, A. 2006. La salida de la sala de ordeño y el bienestar. En: “Bienestar animal  vacuno de leche: mitos y realidades”. (Coord.: C. Buxadé).
Hulsen, J; Lam, T. 2007. Signes de mamelles. Vetvice. Johnson, A.P. 2001. A proper milking routine, the key to quality milk. Proceedings from “Milking systems
and parlors: planning and managing for quality milk and profitability. Camp Hill, PA, USA.
Lévesque, P. 2001. Ordeño eficiente. Calidad y eficiencia paso a paso. Institut de technologie agroalimentaire de La Pocatière.
McFarland, D. F. 2001. Effective, low-stress cow movement in and around milking centers. Proceedings from “Milking systems and parlors: planning
and managing for quality milk and profitability. Camp Hill, PA, USA.

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