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Estado de la piel de pezones y su relación con nuevos casos de mastitis

A pesar de los grandes avances tecnológicos y científicos de las últimas décadas, la mastitis continúa siendo la enfermedad de mayor incidencia en el ganado lechero y la principal causante de pérdidas económicas.

21/09/15

Estado de la piel de pezones y su relación con nuevos casos de mastitis.
A pesar de los grandes avances tecnológicos y científicos de las últimas décadas, la mastitis continúa siendo la enfermedad de mayor incidencia en el ganado lechero y la principal causante de pérdidas económicas. Dentro de los costos generados por la mastitis debemos tener en cuenta el gasto en tratamientos, la perdida de leche por desvío y el descarte de animales. Todos estos factores anteriores son visibles y fácilmente cuantificables, a diferencia de la perdida de tejido secretor y por ende del potencial de producción generado por cada evento de mastitis, daño que puede comprometer toda la lactancia e incluso la productividad futura del animal.

En este sentido es que debemos trabajar en la prevención de la mastitis, tema que sin dudas puede abordarse desde distintos puntos: punto de vista clínico, desde la rutina de ordeñe, desde la revisión de equipos, etc.

Pero sin lugar a dudas la revisión del estado de los pezones y sobre todo de la piel de estos es la tarea más sencilla y que obligadamente debería realizarse en cada ordeñe y que tiene un gran impacto en el cuidado y prevención de la enfermedad.

Una mala condición de los pezones incrementa en gran medida los riesgos de infección. Los dos signos más evidentes y comunes son: a) el mal estado de la piel, la que termina por agrietarse, y b) la hiperqueratosis, el crecimiento excesivo del tejido en la punta de pezón, que generalmente presenta un aspecto de anillo rugoso con protuberancias.

Una piel agrietada, lastimada o con descamaciones permite con mayor facilidad la colonización de patógenos causantes de mastitis (principalmente ambientales) además de provocar incomodidad y dolor en el animal, lo que afecta negativamente la rutina de ordeñe. Una vaca con pezones cuarteados y lastimados generalmente se ordeña con dificultad, patea, está claramente incómoda y molesta, lo que va obviamente en contra del objetivo de toda buena rutina, la que busca un ordeñe cómodo, rápido y completo.

Pezones con una ligera callosidad pueden considerarse normales y no presentan ningún riesgo, se puede hasta considerar como una respuesta al ordeñe mecánico. Sin embargo, puntas de pezones anormales, extremadamente rugosas, con signos evidentes de hiperqueratosis o lastimaduras, están directamente relacionadas con casos de mastitis. La mala condición de los pezones puede estar dada por diversos factores: efectos ambientales, frío, humedad, barro, efectos mecánicos, funcionamiento del equipo de ordeñe, estado de las pezoneras, rutina de ordeñe, uso o no de sellador y calidad del mismo, y sobre todo sobreordeñe.

Por todo esto, evaluar periódicamente el estado de los pezones y sobre todo la punta de estos durante el ordeñe puede ser una forma práctica para identificar problemas y sobre todo para tener una idea general del estado sanitario del rodeo en este sentido.
Las puntas se pueden calificar como normales si están lisas, suaves y la piel está sana. Como herramienta práctica es posible clasificar y realizar un ranking del estado de la piel y la punta del pezón, lo que ayudará a ordenar en cierta medida la información.


Piel del pezón:
1 – Tersa sin escamas ni grietas.
2- Con alguna evidencia de escamas y resecamiento.
3- Piel agrietada y reseca.
4- Piel agrietada y reseca con lastimaduras, roja e inflamada.
5- Piel severamente dañada, con ulceraciones, costras y lesiones abiertas.


Punta del pezón:
1- El esfínter esta liso y suave.
2- Esfínter tiene un anillo resaltado, sin grietas.
3- Esfínter rugoso, ligeras grietas sin enrojecimiento.
4- Esfínter invertido, agrietado con apariencia “floreada”.
5- Punta del pezón severamente dañada y ulcerada con costras y lesiones abiertas.

 


Se considera un rodeo sano si el 85% de los animales se encuentran entre las puntuaciones 1 y 2, la cual si bien es subjetiva sirve como guía.

Recomendaciones:
a. Realizar una buena preparación pre-ordeñe.
La piel del pezón contiene elementos hidratantes naturales que lo cubren a fin de preservarla e inhibir en cierta medida el crecimiento bacteriano. El lavado excesivo, la fricción de las pezoneras si están en mal estado y demás elementos de la rutina, neutralizan estos elementos naturales de hidratación dando como resultado el resecamiento de la piel. Debe minimizarse el uso de agua durante el lavado y respetar los tiempos de preparación y estimulación.

 

b. Minimizar las tasas de flujo bajas y el tiempo de trabajo de la unidad de ordeñe.
El grado de hiperqueratosis está directamente relacionado con la duración del ordeño, especialmente el tiempo que los pezones están expuestos a flujos bajos (sobre-ordeño).

Tiempo de Ordeño (Mein y Reid, 1996)


El tiempo de ordeño puede acortarse considerablemente eliminando el período de bajo o nulo flujo de leche al principio. Esta reducción sólo puede lograrse con cambios en la rutina, para conseguir una adecuada estimulación y colocar las pezoneras en el momento justo.

c. Evaluación periódica de la máquina de ordeñe.
Parece claro que resulta esencial reducir en lo posible el tiempo que la máquina está conectada a la vaca para ordeñarla, considerando que un ordeño no será completo si, posteriormente, es posible extraer manualmente más de 500 cc de la ubre (1/2 litro en total, de los 4 cuartos).

Un mayor tiempo de ordeño contribuye a un mayor nivel de hiperqueratosis, y éste, a una mayor incidencia de mastitis.

El tiempo de ordeño, es decir, el tiempo que transcurre desde que se colocan las pezoneras hasta que se quitan, debe corresponder al cuadro citado anteriormente. Si el tiempo de ordeño es más largo, debe revisarse tanto la máquina como el procedimiento de ordeño.

Un equipo con problemas de pulsado, vacio, o pezoneras en mal estado puede acarrear múltiples problemas sanitarios, más graves aún, si se trata de ordeñar pezones lastimados con equipos en mal funcionamiento.

d. Usar sellador de pezones.
Se recomienda utilizar un Sellador de Pezones que contenga un germicida potente (generalmente yodo) en una concentración 5000 ppm, pero que a su vez tenga entre un 5 y 10% de acondicionadores para la piel, los que actúan como hidratantes y cicatrizantes además de mantener la elasticidad de la misma, sobre todo durante el invierno.

El pezón debe cubrirse por completo con el sellador, no solo interesa el correcto estado de la punta del pezón sino también de toda la piel del mismo.


BIBLIOGRAFÍA

Mein, G.A.; Reinemann, D.J. 2007. Making the most of machine-on time: what happens when the cups are on?. NMC Annual Meeting Proceedings.
CALLEJO, A. 2009. Cow confort. El bienestar de la vaca lechera. Ed. Servet.
Boehringer Ingelheim,. Dossier Rutina de ordeño. Disponible en: www.solomamitis.com.
Gigli Isabel, Lactacion y Mastitis. Bases celulares y moleculares. Hemisferio Sur 2014.
Philpot y Nickerson, Mastitis Counter Attac.Babson Bross. USA 1980

 

 

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