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Adecuación

Los precios de algunos insumos, caso de los fertilizantes, corrigieron a la baja luego de un año en el que su menor uso se hizo sentir en el contenido de proteína del trigo

15/04/16

La próxima siembra de invierno enfrenta a los agricultores a una disyuntiva clara. Nada indica que los precios vayan a recuperarse, pero desde el lado de los costos hay ajustes que podrían tender a mejorar la ecuación. Al momento de definir el cultivo a sembrar, los resultados productivos del año pasado alientan a repetir la apuesta. Sin embargo, las graves dificultades para comercializar el trigo llevan a que muchos tiendan a optar por cebada; por su parte, está la opción de la colza, que el año pasado fue una alternativa de interés con un atractivo precio base asegurado.

En 2015 los cultivos de invierno dejaron una enseñanza. Todo llamaba a la precaución, con precios sin expectativas de recuperación y con un año Niño instalado que implica mayor probabilidad de lluvia por encima de lo normal, en especial en la primavera, con lo que eso suele significar desde el punto de vista de la calidad y del rendimiento de trigo y cebada.

Desde el lado de los precios no hubo sorpresas, pero sí desde el clima. La primavera fue óptima para el desarrollo de los cultivos invernales, lo que les permitió expresar su máximo potencial. De acuerdo a la encuesta de primavera de DIEA, el trigo 2015/16 logró un rendimiento récord de 3.610 k/ ha, más de 600 kilos por encima de la zafra anterior. En zonas de alto potencial no faltaron las chacras de 4.000, 5.000 kilos por hectárea, y algo más también. “Hubo chacras con rendimientos franceses”, graficó el ingeniero Carlos Ramírez, de Sofoval. Las cebadas, en tanto, también gozaron de un rinde récord de 3.828 k/ha.

Pero este excelente resultado productivo hizo que se advirtiera claramente el déficit de proteína, lo que llevó a que la demanda castigue la escasez de este componente en el grano de trigo. Todo llamaba a la cautela y evidentemente muchos productores decidieron invertir algo menos en la fertilización del cultivo.

De cara a la nueva zafra de invierno, las expectativas de precios siguen siendo pobres, pero desde el lado de los costos está habiendo correcciones que en algunos casos son importantes. Algunos directos, por la baja de los precios en dólares, y otros de forma indirecta, por ser precios en pesos que, devaluación mediante, implican menos dólares, moneda que se hace fuerte en beneficio de todos quienes trabajan vinculados con el sector exportador.

En el caso de los fertilizantes, especialmente de los nitrogenados, la baja en el precio ha sido significativa, caída de la cotización del petróleo mediante. La lista de precios de ISUSA indica que en estos primeros meses de 2016 la urea cotiza a US$ 387 por tonelada, en baja de 28% comparado con el arranque de 2015. Para el fosfato de amonio el descenso es menor, pero igualmente corrigió 11%, a US$ 598. El cloruro de potasio, un producto de creciente utilización en el intento de recomponer las existencias de este elemento, también corrigió a la baja, con un precio de lista de US$ 433 por tonelada, más de US$ 100 por debajo (-20%) que en febrero de 2015.

En ese delicado equilibrio entre inversión y expectativas de ingresos, los agricultores uruguayos ojean qué hacer de cara al próximo invierno y cómo maximizar la inversión.

Los pronósticos de año Niña, que implican una mayor probabilidad de primavera seca, son auspiciosos. Aunque cabe la salvedad de que se trata de probabilidades y no de certezas, y se puede dar un año como el pasado, en el que la probabilidad de mayor humedad en una primavera Niño, no se cumplió. A su vez, hay costos en dólares que caen, caso de los que se expresan en pesos (combustible, mano de obra) y el mencionado caso de los fertilizantes, así como también de los servicios agrícolas.

En síntesis, todo indica que los precios seguirán siendo bajos, tanto por existencias mundiales holgadas y una situación del mercado regional que no ayuda. Pero desde el lado de los costos hay una adecuación que invita a afinar el lápiz con expectativas de que, cuando se pase raya, puedan evitarse números rojos.

Fuente: ISUSA

 

VERANO

De cara al próximo verano, tampoco hay expectativas de que la ecuación mejore por el lado de los precios. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos, en su Foro Anual de perspectivas agrícolas, proyectó un precio medio de la soja estadounidense de US$ 312 por tonelada para la zafra 2016/17, todavía a algunos meses de su comienzo. De confirmarse, sería una baja de 3% respecto a la actual. Teniendo en cuenta los descuentos que se manejan para el precio uruguayo, podría ubicarse muy próximo a los US$ 300 por tonelada para la cosecha 2017. Por supuesto, todavía con mucho camino por recorrer.

Pero desde el lado de los costos se pueden hacer las mismas consideraciones que para el invierno. En cuanto a los fertilizantes utilizados en este cultivo, el fosfato monoamónico bajó unos US$ 100 por tonelada en la comparación anual, al orden de los US$ 600. Al precio proyectado, con dos kilos de soja se pagará uno de fertilizante. Para la actual zafra 2015/16 se precisaron 2,3 kilos de la oleaginosa.

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