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Colza se consolida como alternativa invernal

La superficie sembrada por la crucífera en 2015 pegó un salto a unas 30 mil hectáreas, con Alur como demandante excluyente que garantiza un precio piso de US$ 310 para la próxima campaña.

20/04/16

El cultivo de canola, o colza, ha logrado constituirse como una alternativa a tener en cuenta como sustituto de los clásicos cereales de invierno, sea trigo o cebada. Sin embargo, su área no termina de despegar, quizás en parte por el desconocimiento de las prácticas necesarias para el cultivo, quizás por las escasas alternativas al momento de comercializar la producción, siendo ALUR el casi exclusivo comprador.

En 2015 ALUR sembró 30 mil hectáreas de canola, de las que se cosecharon 27 mil. Significó un salto trascendente respecto a las 10 mil a 13 mil hectáreas ocupadas por el cultivo en los tres años anteriores, de acuerdo a las cifras oficiales informadas por la Dirección de Estadísticas Agropecuarias del MGAP. Dados los magros precios de los cereales de invierno, de darse las condiciones necesarias y haber una demanda dispuesta a comprar, este cultivo de origen canadiense podría seguir creciendo en importancia relativa, permitiendo que más productores lo conozcan y habilitando una nueva posibilidad de alternancia invernal con una especie muy distinta a las tradicionales gramíneas, al tratarse de una crucífera.

Para la campaña 2016, ALUR dio a conocer a principios de marzo su plan de pagos, determinándose el mismo en base al contrato de soja enero 2017 en Chicago más un 6%, pero estableciendo un piso de US$ 310 por tonelada en el caso que esta multiplicación dé un valor inferior. Para lograrlo, el producto debe cumplir con determinados estándares de calidad.

Al momento de dar a conocer la propuesta de precio, la cotización de la oleaginosa quedaba en el orden de los US$ 340-345 por tonelada para el grano puesto en Montevideo Planta 2 de COUSA u otra planta a ser designada por ALUR.

El año pasado el rendimiento medio fue de 1.500 kilos por hectárea y desde que se comenzó con esta producción ha oscilado entre un tope de 1.800 kilos y un piso de algo menos de 1.000.

REQUERIMIENTOS DE AZUFRE
Las investigaciones en este cultivo en Uruguay recién están comenzando a despegar, pero hay algunos trabajos sobre medidas de manejo del cultivo. Respecto a la fertilización, en una investigación de los ingenieros agrónomos Sebastián Mazzilli y Esteban Hoffman, de la Universidad de la República (UdelaR), se hace un análisis primario de la respuesta de la canola al agregado de azufre. Los investigadores advierten en el trabajo que se trató de un “experimento exploratorio”, pero que dada la magnitud de la respuesta del cultivo al agregado de azufre, consideraron “oportuno” divulgar los resultados. Concluyen que “el cultivo de colza ha mostrado ser extremadamente sensible a la deficiencia de este nutriente, llegando a no producir grano en condiciones de deficiencia severa”. Agregan que “hasta que la investigación en su conjunto no logre identificar un estimador objetivo de la respuesta probable al agregado de S, al menos para la producción de colza en la zona del litoral norte de Uruguay, se sugiere considerar el agregado sistemático a siembra de azufre”.

Investigaciones en la provincia argentina de Entre Ríos, determinaron que la colza presenta “altos requerimientos de nutrientes, que en algunos casos son superiores al de los cereales de invierno”, y que “la fertilización con nitrógeno generalmente produce incrementos en los rendimientos”. Concuerdan con el mencionado trabajo de la UdelaR en que “suelen determinarse respuestas a la fertilización azufrada”, ya que los requerimientos de azufre de las crucíferas en general, y la colza en particular, son mayores que en otros cultivos. Además, se ha determinado que las deficiencias de azufre reducen la eficiencia de uso del nitrógeno.

En las conclusiones de este trabajo argentino, presentado durante el Primer Simposio Latinoamericano de Canola, realizado en 2014 en la localidad gaúcha de Passo Fundo, se propone “un umbral de N disponible de 147 kg de N por hectárea sin limitaciones de S. Agregan que “debido a la limitación que impone el S a la expresión de la respuesta a N, se recomienda la fertilización con al menos 15 kg de S.

  • Fuente: Agrotemario

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