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Nada que festejar en los números de ANCAP

El resultado económico de ANCAP en 2016, con un saldo favorable de US$ 15 millones, que fue largamente celebrado por integrantes del gobierno, en realidad no significa nada que haya que festejar, ya que los ahorros generados por la baja del precio internacional del petróleo pudieron haber significado resultados mucho mejores, aseguró el economista Ignacio Munyo, quien disertó ayer durante la 2° edición del ciclo de conferencias Creando Futuro, organizado por el escritorio Zambrano y Cía.

10/05/17

Munyo explicó que en 2014 ANCAP compró el petróleo en un mercado internacional donde promedió US$ 100 por barril y con un dólar a $ 24. En 2016, el barril bajó a US$ 50 y el dólar cotizó a $ 30. Solo por este concepto, el ahorro de ANCAP fue de US$ 550 millones. Sin embargo, el resultado pasó de un rojo de US$ 325 millones a un superávit de US$ 15 millones; la diferencia es de US$ 340 millones, muy por debajo de los mencionados US$ 550 millones en que el ente petrolero se benefició por la estrepitosa caída del precio del crudo.

El economista miró los mismos resultados desde otro ángulo. Si ANCAP hubiese vendido el gasoil al precio de la paridad de importación (más de $ 10 por litro por debajo del precio promedio de venta del año pasado), hubiera tenido pérdidas de más de US$ 250 millones. ¿Quién fue el que corrió con ese costo?, se preguntó Munyo, y la respuesta es obvia. Todos quienes utilizan el gasoil como insumo, fundamentalmente el sector agropecuario.

Durante su presentación, Munyo dijo que hay cinco variables claves a seguir para vaticinar el comportamiento de la economía del país, tres de las cuales son internacionales y dos locales. A su vez, los internacionales tienen un impacto mucho mayor sobre el resultado (65% del total), en tanto que las variables internas explican el otro 35%. Las primeras son las condiciones financieras internacionales, el precio de los commodities y las condiciones de la región. Las variables internas son las condiciones macroenómicas y el gasto público.

Respecto al gasto público, el economista dijo que creció 90% en términos reales en la última década, mientras que la economía se expandió 60%.

Sobre el atraso cambiario, Munyo dijo que actualmente se ubica en el entorno de 23% y con “muy pocas expectativas de que mejore”. La devaluación en Uruguay debería ser 9% superior a la inflación por un período de cuatro años para hacer que el país retorne a niveles de competitividad históricos. Antes este problema se resolvió mediante crisis, por lo que Munyo dijo que hay que “innovar para lograr un abaratamiento sin crisis, porque nunca ha pasado”.

El experto manejó una proyección de un dólar a $ 29,80 para fin de año, aunque dijo que es una previsión que la están “revisando permanentemente”.

Como conclusión final, expresó que las perspectivas de corto plazo son buenas para Uruguay, con un crecimiento cercano a 3% este año. Sin embargo, en el mediano y largo plazo los desafíos son mucho mayores y difíciles de sortear, ya que tienen que ver con problemas como la calidad de la educación, la regulación laboral, entre otros, que son de muy difícil solución. 

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