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Un privilegio que no siempre se utiliza

El especialista de la Universidad Austral de Argentina, Dante Romano, explica de manera práctica la forma en que se puede operar con los precios a futuro

24/07/17

Trabajar con un commodity como la soja tiene sus pros y sus contras. Se trata de un producto no diferenciado, con un precio claro y con un sistema de comercialización internacional muy aceitado.
Esto hace que vender y cobrar sea una tarea sencilla. Algo que un industrial puede incluso envidiar. Pero, por otro lado, un productor individual no tiene forma de influir sobre los precios. Sólo puede tomarlos o esperar la próxima oportunidad. Y como los precios son muy volátiles, esto se transforma en un problema, en el que se define gran parte de la rentabilidad. En el postgrado en Agronegocios de la Universidad Austral se dedica un espacio especial al manejo del riesgo precio.

El productor uruguayo cuenta con una característica adicional: los valores que recibe por su soja pueden negociarse con una prima sobre el mercado de Chicago, lo que permite fijar la misma y luego utilizar las herramientas de futuros y opciones de la institución norteamericana para reducir el riesgo.

La primera herramienta son los contratos de futuro. Estos permiten fijar un precio de venta por anticipado y tener una referencia para tomar decisiones. Un productor uruguayo que sembró soja en setiembre 2016, podía operar en el mercado de Chicago para el mes de julio a US$/t 350. Pero en noviembre la soja se ubicaba en US$/t 370 con entrega julio. La suba de precios podría haberlo tentado a vender. Pero luego en febrero se llegaron a superar los US$/t 390. Luego, bajó y perforó los US$/t 350 originales.

Si el productor hubiese vendido a US$/t 370, cuando luego el mercado subió a US$/t 390, habría maldecido el momento de venta. Pero luego, con un mercado que volvió a los US$/t 350, estaría aliviado. Esto demuestra que vender no elimina el riesgo de producción, sólo lo cambia de lugar. En caso de tener granos sin vender, si el mercado baja el productor se perjudica, y si sube se beneficia.

Pero si vende, en caso de que el mercado caiga el productor se beneficia, pero a la suba deja de ganar.
Las opciones permiten romper esta lógica. Partiendo de la base de un productor que decide no vender al precio actual, si el mercado baja se perjudicará. Lo que necesitaría para cubrir el riesgo es un negocio que le otorgue ganancias a la baja, y compensen la desvalorización de su producción, pero sin incurrir en pérdidas a la suba.

Una opción de venta, o PUT, le otorga al productor el derecho de quedar vendido a un precio determinado que se denomina precio de ejercicio. Por ese derecho debe pagar una prima que se convierte en un costo. Con un precio de US$/t 350 se puede acceder a las siguientes combinaciones de PUT:


Como se puede ver, cuanto más alto sea el precio de ejercicio del PUT más cara es la prima. Esto ocurre porque se está accediendo al derecho a vender a mejores precios, y esto, en definitiva, es mejor para el productor que lo toma y, por lo tanto, el costo de ese seguro resultará más alto.

Una buena forma de elegir qué opción comprar es ver el costo de prima como un porcentaje del valor asegurado. Así las cosas, al tomar el PUT de US$/t 339 de precio de ejercicio, la inversión es de menos de 2% del valor de la soja que estamos cubriendo para lograrlo, lo cual parece razonable.

Para entender cómo funcionaría el negocio, se pueden plantear dos escenarios. Uno en donde el mercado baja a US$/t 300 y otro donde sube a US$/t 400. En el primer escenario, como el productor no había vendido al inicio, su mercadería física valdrá US$/t 300.

Pero tendrá el PUT comprado, que le da derecho a vender a US$/t 339. De ejercer este derecho recibirá un contrato de futuro vendido al precio de ejercicio (US$/t 339), independientemente del valor actual.

Para anular el contrato vendido, deberá comprar un contrato en el mercado de futuros y cancelar la posición. Como quedó vendido en US$/t 339 y recomprará a los actuales US$/t 300, ganará US$/t 39. Descontando la prima de US$/t 6,4, terminará cobrando algo más de US$/t 32. Sumando este resultado al valor de la soja al momento de venta, el resultado es mejor que si no hubiese hecho nada. Cobrará US$/t 332 (300 por el físico y 32 por la ganancia del Mercado a Término) cuando la soja vale al momento US$/t 300.

Si el mercado subiera a US$/t 400, si el productor ejerciera recibiría un futuro vendido al precio de ejercicio de US$/t 339, por lo que incurriría en pérdidas al cancelar la posición al precio de mercado actual (US$/t 400). Como la opción es un derecho, el productor no la ejercería. Vendería su grano a US$/t 400, pero deberá recuperar los 6,4 US$/t invertidos en la opción. Esto le dejará US$/t 393,6. Independientemente de cuánto baje el mercado, recibirá siempre US$/t 332 como mínimo, y en caso de subir quedará US$/t 6,4 por debajo del mercado.

Pero si el precio de US$/t 350 le resultara interesante, el productor podría fijar ese valor vendiendo, y agregar a la venta una opción de compra o CALL. Para acceder a la misma debe pagar la prima.

Con un costo similar que para la opción PUT, la recomendación es de un CALL de US$/t 357 de precio de ejercicio. Recurriendo a los mismos escenarios que antes, si el mercado bajara a US$/t 300, de ejercer quedaría comprado al precio de ejercicio de 357. Para anular habría que vender al precio actual de US$/t 300, y se incurriría en pérdidas, por lo que a la baja no se ejercería, y terminaríamos deduciendo de la venta de 350 la prima de 6,4.

Pero si el mercado se fuera a US$/t 400, sería interesante quedar comprado en 357. Para anular la compra venderíamos a mercado en US$/t 400, ganando US$/t 43, menos la prima que se pagó por el CALL. Si sumamos esto a la venta de 350, llegaremos a un precio resultante de US$/t 389. A la baja estaremos sólo US$/t 6,4 por debajo del mercado, pero cada dólar que el mercado suba de US$/t 357 será una ganancia adicional para el productor.

Así las cosas, el riesgo ahora no pasa por vender o esperar, sino por vender y por las dudas ponerse un piso que sería el peor escenario por medio de la compra de PUT; o vender capitalizando el mercado de hoy, pero obteniendo una revancha a partir del precio de ejercicio del CALL comprado. Esto reduce significativamente el riesgo que corre el empresario productor de soja. 

 

POSIBLES PORCENTAJES DE VENTA

En su reciente visita a Montevideo, el especialista argentino Dante Romano recomendó utilizar el CALL para un porcentaje de la producción no vendida, y en ese caso lo que se estaría haciendo es fijar un precio tope a recibir. Porque lo que sucede aquí es que el productor se compromete a vender al precio fijado, por más que el precio de mercado siga subiendo. El beneficio que logra el productor en este caso es la bonificación que recibe por asumir dicho compromiso, que se ve reflejado en la amortización del costo del PUT y permite fijar un precio base más alto.
Romano consideró una estrategia razonable vender 30 % de la producción en un momento de buen precio (a la siembra, por ejemplo), utilizar un PUT y un CALL para otro 30 % de la producción, y dejar el 40 % restante libre para vender según lo que suceda en el mercado.
Si bien el tema financiero puede resultar algo tedioso, se ha vuelto ineludible para los productores la incorporación de conocimiento sobre las distintas herramientas financieras existentes —en este caso las que minimizan el riesgo que conlleva la comercialización de la producción—, entender cómo funcionan básicamente las mismas y adaptar ese conocimiento a cada empresa en particular.

*Dante Romano es Contador Público, Magister en Economía y Administración y Profesor del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral (Argentina).
Se desempeña como analista de mercado de granos, especialista en posicionamiento comercial.

  • Fuente: Agrotemario edición Nº64

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