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“Con un sistema de nodrizas, llegamos a producir 200 terneros en el año”

Opinan los productores

27/07/17

Wilson y Daniel Falero son padre e hijo que comparten un proyecto familiar en el rubro ganadero – agrícola. El establecimiento “La Fortuna”, que arriendan hace más de 20 años, se ubica en la octava sección de Lavalleja, en el paraje Cañada de los Viera.

Agrotemario visitó este establecimiento con una serie de particularidades para lo que es el noreste del departamento y al que se accede por Poblado Colón, a la altura del km 201 de la ruta 8. “La ganadería de carne es el centro del sistema y como anexo hacemos soja con el objetivo de contar con pasturas relativamente baratas en una rotación de cuatro años como base”, comenta Daniel. De las 1.150 hectáreas del predio, aproximadamente 800 integran el ciclo que oscila entre un año de soja y tres de pradera con ocasiones de dos años de soja y cuatro de pradera, dependiendo de las restricciones que presenten las chacras. El resto del predio es campo natural mejorado. Daniel define la orientación del sistema como una “invernada sobre una estrategia poco convencional”. Pero a este punto se llega transitando un largo camino.

Wilson se estableció en la zona en 1983 para trabajar como administrador de una estancia: “pero el predio no tenía condiciones naturales que permitieran desarrollar mejoras, por lo que estuvimos atentos a la posibilidad de pasar a trabajar en uno con mayores posibilidades, lo cual se dio en La Fortuna, primero como administrador y luego como arrendatario desde la década de los noventa”. Según él mismo comenta, en la zona se conoce su pasión por las pasturas e incluso lo comenzaron a llamar “el loco de las praderas” desde esa época.

Wilson tiene perfil invernador pero creció en un ambiente tambero, aspecto que definió el carácter innovador de su sistema, sobre todo con relación a la zona e incluso al departamento. “Cuando comencé a arrendar por mi cuenta, entendí que para pagar la renta en kilogramos de carne debía generar una reposición dentro del predio que me permitiera abatir el costo de comprar afuera. De esta forma, surgió la posibilidad de generar un sistema de nodrizas, con el que hemos llegado a producir 200 terneros en el año”, comenta. Otra de las claves para el desarrollo de esta novedosa estrategia ha sido la elaboración de quesos: “cuando no tienes capital, esta forma permite no tener que sacar dinero para pagar el almacén o el gasoil y se transforma en una herramienta importante”, explica. El sistema comenzó en base a estacas y suero, hasta que se logró preparar un plantel de nodrizas que ha alcanzado un máximo de 40 a 45 vacas. Se generó un proceso que tiene un fuerte componente en la formación, involucramiento y desarrollo personal de los integrantes de un equipo en la propuesta y que permite que el sistema perdure hasta hoy. “La clave está en que la hembra que se cría con nodriza es fácil ponerla de nodriza más adelante, a partir de una atención diaria que genera el hábito en el animal en su etapa de ternera. Este es un punto sensible del sistema, sobre todo en el sentido que requiere estar en el predio en forma permanente. Con el sistema funcionando, una vaca de tambo en cinco meses puede criar hasta tres terneros alcanzando unos US$ 1.300-1.400, lo que es buen negocio, y enseguida colocarle tres terneros más”, detalla Wilson. Las vacas van pariendo todo el año y tienen lactancias de nueve o diez meses, siempre sobre praderas; la invernada se realiza también durante todo el año.

Daniel comenta que otro pilar del sistema es la compra de ganado para invernar: “hacemos invernada de cualquier categoría que esté barata en un momento dado. Compramos terneros Holando, vaquillonas, vacas vacías o preñadas, novillos de diferentes razas”, explica. Desde esas compras se genera otra veta que es la cría de terneros que nacen del ganado comprado y que también se anodrizan en el predio. A las vaquillonas se las entora a los 12 – 14 meses, luego se venden como vaquillonas en gestación avanzada o se les saca ternero y se anodrizan. Luego esas vacas de primera cría se venden según la oportunidad. “Para nosotros vender el ganado rápido ni bien esté listo es fundamental dentro de nuestro esquema. También la compra es clave y definimos según la relación de precios del momento, no especulamos en ninguno de los dos momentos en este sentido”, explica.

El área de mejoramientos de campo se maneja sobre todo con lotus San Gabriel producido en el predio, utilizando fosforita (ISUSA) según análisis de suelos, para aplicarla donde se esperan las mejores respuestas.

El otro componente es la agricultura, sobre lo cual Daniel explica que el negocio se hace 50 y 50 con un socio. “Nuestro socio pone trabajo y maquinaria y nosotros la tierra y financiamos los insumos, que son descontados de la cosecha, las ganancias se reparten mitad y mitad. Luego de la soja hacemos trigo con pradera en base a lotus; de ese lotus a veces sacamos semilla y pasa a ser un rubro relevante, luego se continúa usando como pradera o se mantiene como semillero”, detalla.

Otra innovación del predio fue la incorporación de alfalfa, especie que no se solía utilizar en la zona y que hoy se encuentra acoplada al sistema tanto para pastoreo directo como producción de fardos.

La producción de soja de este año estuvo en el eje de las cuatro toneladas por hectárea. “La soja la vendemos en tres momentos durante el ciclo, aunque tenemos intenciones de avanzar en la toma de opciones en Chicago a futuro directamente”, comenta.

  • Fuente: Agrotemario Edición Nº64

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