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“Las gramíneas deben volver al ruedo”

El integrante de la facultad de Agronomía dijo que “el buen agricultor no es aquel que gana mucho cuando el negocio va bien, sino el que no pierde —o gana poco— cuando el negocio va mal”

01/08/17

El integrante y profesor de la facultad de Agronomía dijo que “el buen agricultor no es aquel que gana mucho cuando el negocio va bien, sino el que no pierde —o gana poco— cuando el negocio va mal” Las gramíneas son una base clave de la conservación del recurso suelo y de la productividad, aseguró el Profesor Adjunto de Cereales y Cultivos Industriales de la Facultad de Agronomía (FAgro), Ing. Agr.

Esteban Hoffman, en una conferencia en la última edición de la Expoactiva Nacional. El especialista puso como ejemplo a Estados Unidos, donde por cada hectárea de maíz hay una hectárea de soja. Y luego planteó la situación en Uruguay: “fuimos un país que se caracterizó, además de rotar con pasturas, por tener 5-6 hectáreas de gramíneas sembradas por cada hectárea de oleaginosa (en la época del girasol). Cuando nos metimos en el siglo XXI esa relación fue cambiando y hoy en día estamos en 0,5 hectáreas de gramíneas por cada hectárea de soja”.

Para Hoffman, “esto es una amenaza para el sistema de producción, para el suelo, y habla de las perspectivas en el mediano plazo y la dependencia de los precios, sobre todo dado los muy pocos jugadores, “la soja está sola”. El ingeniero agrónomo pintó la situación de la siguiente manera: “la soja tiene que hacerse cargo de todas las cuentas (renta, coberturas, sueldos, saldos sin cubrir, etc.).

Fue enfático en que “las gramíneas tienen que volver al ruedo”. No conozco un agricultor que no quiera esto, porque todos saben las ventajas que traen. Obviamente, tienen el problema del precio, pero hay que trabajar cuando los precios no ayudan, y esto es lo difícil” dijo Hoffman.

“Debemos augurar por un sistema sano, desde todo punto de vista” dijo, para luego diagnosticar la situación de la agricultura en Uruguay. “Llegamos a tener más de 1,6 millones de hectáreas bajo agricultura en el año agrícola 2013/14, pero luego la superficie ocupada por cultivos descendió a la misma tasa que había aumentado desde 2008/09, es decir cayó en unas 400 mil a 450 mil hectáreas, que corresponden prácticamente al área más frágil desde el punto de vista agrícola, la posicionada fuera del litoral”, dijo.

“Para que vuelvan a usarse gramíneas, pretendemos que su precio suba, que los costos bajen, que la productividad aumente y que el sistema cambie ¿Qué posibilidad tenemos de que esto ocurra?” se preguntó el agrónomo, contestándose que “el precio no pensar en cambiarlo, ya que somos tomadores de precio, pero podemos trabajar en mejorar la calidad. En cuanto a los costos, hoy hay escaso margen para reducirlos. Aumentar la productividad es muy factible, aunque dependa de la realidad de cada uno, y cambiar el sistema es algo que debemos hacer si queremos preservarlo”.

En cuanto a este cambio de sistema, Hoffman identificó a uno de los puntos claves, la renta. “Hay que cambiar el sistema de pago de la tierra. Esto es algo que claramente hay que rever. Debemos desestimular el contrato de corta duración para que tengamos la base de inicio del cambio y criterios de manejo para que puedan comenzar a sumarse gramíneas al sistema.
Hacer un año y medio de una buena pastura permite: un mejor ajuste tecnológico de algunos de uno de los insumos más pesados (el N), incrementar la intensidad agrícola, bajar los riesgos asociados al clima (menor variabilidad de los rendimientos) y además se puede pensar en avanzar hacia una diversificación en carne y leche. Esto implica pasar a que aparezcan fuerte en el horizonte la tecnologías de procesos y no solo de insumos”, dijo.

En cuanto a la importancia de la ‘edad’ de la chacra, Hoffman aclaró que “no tenemos en el país ni las condiciones ambientales ni de suelos que permitan un sistema agrícola estable que no laboree, bajo agricultura continua, por eso la necesidad de sistemas combinados. Con la aparición de las chacras nuevas podemos pensar en rendimientos muy elevados (y no en casos aislados) con menor gasto en insumos.
Hoffman utilizó dos frases para estimular el cambio que plantea: “el buen agricultor no es aquel que gana mucho cuando el negocio va bien, sino el que no pierde —o gana poco— cuando el negocio va mal” y “una hectárea mejor, es mejor que una hectárea más”.

El destacado profesor cerró su oratoria tratando de bajar a tierra las estrategias planteadas durante su exposición. “Los uruguayos a veces tenemos por costumbre cargarnos de argumentos que no nos permiten hacer, cuando podríamos enfocarnos más en cómo cambiarlos; por eso proponemos no solo pensar en el diseño del futuro, sino realmente ayudar a construirlo”, finalizó.

 

  • Fuente: Agrotemario Edición Nº64

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