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Fracasó el TLC con la Unión Europea: para que China se transforme en el socio natural del Mercosur se requiere terminar con el verso proteccionista

Ofrecieron una cuota anual de carne bovina de apenas 70.000 toneladas para todo el bloque.

09/10/17

Esta semana representantes de las naciones del Mercosur y de la Unión Europea se reunieron en Brasilia para realizar el primer intercambio formal de ofertas tendiente a evaluar la posibilidad de firmar un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambos bloques.

No hubo un solo comunicado oficial, por parte de ninguno de los cuatro países que integran el Mercosur, sobre el evento. Y la causa de ese silencio es que el mismo fue un completo fracaso.

Este año la Unión Europea firmó un TLC con Canadá –que está en proceso de implementación– en el cual se acordó una cuota para Canadá de 50.000 toneladas anuales de carne bovina libre de aranceles por implementarse de manera progresiva en un plazo de cinco años.

El dato es que en 2016 las exportaciones canadienses de carne bovina fueron de 359.586 toneladas, mientras que las cuatro naciones integrantes del Mercosur en ese mismo año sumaron colocaciones externas por 1,726 millones de toneladas.

Es decir: una oferta proporcional a la realizada a Canadá habría representado para el Mercosur un cupo de al menos 240.000 toneladas de carne bovina sin aranceles.

Un TLC con la Unión Europea constituía el sueño perfecto para la corporación proteccionista presente en Brasil y Argentina, que imaginaba una mejor integración comercial entre ambas regiones sin la necesidad de reconvertir a los sectores con escasa o nula competitividad global. Pero eso no va a suceder porque Europa, además de tener una economía complementaria a la del Mercosur, tiene sus propios lobbies proteccionistas.

El socio natural del Mercosur –tal como viene insistiendo el gobierno uruguayo hace años– es China porque esa nación necesita mucho de lo que nosotros producimos (alimentos) y ellos tienen mucho de lo que nosotros requerimos (tecnología y capital para inversiones en infraestructura).

Pero un TLC con China representaría desenmascarar a los sectores que, con la excusa de “proteger a los empleos”, viven empernando a sus compatriotas con productos de baja calidad a precios ridículamente elevados. El empernómetro lo encabezan los sectores de indumentaria, electrodomésticos, automóviles, celulares y artículos digitales.

Decidir vivir en una economía cerrada implica destruir más empleos de los que podrían generarse con una economía abierta, algo que (afortunadamente) puede ser enmascarado con un crecimiento progresivo del gasto público que (lamentablemente) tiene que ser pagado, en algún momento, con recursos aportados por el sector privado.

La historia argentina demuestra que este círculo vicioso no termina bien. Es sólo una cuestión de tiempo el hecho de que la realidad termine imponiéndose de manera inexorable. Carpe diem.

Ezequiel Tambornini

  • Fuente: valorsoja.com

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