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Conociendo a Amaranthus palmeri: una maleza que “razona”

Amaranthus palmeri se ha convertido en el gran dolor de cabeza de los sistemas agrícolas, debido a su gran capacidad de invasión, interferencia con los cultivos y dificultades de control.

31/10/17

Además de poseer diversos mecanismos de resistencia —presenta resistencia a distintos herbicidas, entre ellos el glifosato—, lo más alarmante de esta maleza son sus características biológicas que le permiten “razonar”. ¿Cuál es el resultado de esto? Para controlarla no existe un producto mágico, sino que la magia reside en entender su comportamiento para atacarla en momentos clave.

El origen de esta planta es el desierto de Sonora, que explica gran parte de su comportamiento. En esta región, la planta está expuesta a fuertes y diversos tipos de estrés contrastantes, desde períodos extensos sin precipitaciones y altísimas temperaturas hasta fríos y vientos extremos. Es en este hábitat que la planta desarrolla su variación genética, y si se entiende resistencia como una respuesta al estrés, se puede empezar a entender por qué la planta “escapa” al control. Uno de los ejemplos de ello es la emergencia escalonada que presenta; en Uruguay puede empezar a emerger en octubre y hacerlo hasta mayo.

Además de su origen, la planta es dioica. Es decir, hay organismos masculinos y femeninos, por lo que para generar descendencia las plantas intercambian material genético. El resultado de esto es que los distintos mecanismos de resistencias se intercambian entre plantas. Pero además de esto, una sola planta, cuando se encuentra en manchones, tiene la capacidad de producir hasta un millón y medio de semillas viables. Esta semilla es chica, los ratones no la prefieren entre otras, y presenta dormancia (tiempo que puede estar sin germinar) de 5 años.

Pero hay una característica que se descubrió recientemente, que mencionó la Ing. Agr. Grisel Fernández la semana pasada en Paysandú, que es escalofriante.  En un trabajo de estudio sobre Amaranthus palmerise realizaron tres tratamientos: en uno colocaron una planta hembra resistente rodeada de machos resistentes; en otro colocaron una planta hembra resistente rodeada de machos resistentes y susceptibles; mientras que en el otro colocaron una planta hembra resistente rodeada únicamente de machos susceptibles. El resultado que se obtuvo fue que cuando la hembra estaba rodeada de machos resistentes se reproducía sin problemas, cuando era rodeada de resistentes y susceptibles prefería la reproducción con los resistentes, y cuando la planta estaba rodeada de susceptibles tenía una descendencia 30 % por partenogénesis (autorreproducción). Este mecanismo de “razonamiento” es prácticamente único en la biología.

En un primer momento se decía que una buena estrategia para combatirla era el sombreado, debido a que se creía que el crecimiento de la planta de Amaranthus era limitado cuando el cultivo le “ganaba la cuereada” y lograba sombrear a la maleza. Pero recientemente se vio que semillas que provenían de plantas que crecieron sin restricciones de luz, no presentaron problemas de crecimiento bajo sombra. Crecimiento que —dicho sea de paso— puede llegar a ser de 3-5 cm por día, limitando enormemente la ventana de acción.

Habiendo visto todas estas características se podrá pensar que no hay ninguna estrategia para controlarla, pero no es así. Si bien el control es difícil, no es imposible. El tema es que se requiere de una planificación seria de 3-4 años, básicamente determinado por la dormancia de la semilla. Además el margen de tolerancia es cero, ya que tener 99 % de control —si bien siempre hay que tener en cuenta la densidad presente— implica tener miles de potenciales plantas.

Entonces… ¿cuáles son las claves para el control? En primer lugar saber que el mismo debe ser integrado, con controles de aplicación, culturales y químicos, por supuesto que además del control mecánico de arrancar la planta.

Una característica de Amaranthus a favor del control es que la planta no voltea la semilla, por lo que evitando la trilla de los manchones se evita también la dispersión de la semilla, que es muy común con la maquinaria. Por ende es fundamental asegurarse que la maquinaria que ingresa a la chacra no haya cosechado una zona con Amaranthus, y de ser así hay que limpiar exhaustivamente la misma (cosa poco práctica en el medio de la zafra).

En cuanto a los componentes de la rotación, buenas coberturas invernales-primaverales son un punto a favor en el objetivo de lograr 0 plantas a la siembra.

Con respecto al control químico para soja, es importante comenzar temprano, diversificando los sitios de acción y superponer los efectos residuales. Un buen control sería aplicar un herbicida pre siembra, con residualidad compatible con el cultivar a sembrar. Cuando se esté terminando su efecto aplicar un pre-emergente de buena residualidad, lo más largo posible. Esto es clave debido a que las plantas de Amaranthus tempranas son las que más importa controlar, y por si fuera poco son extremadamente difíciles de identificar.

Posteriormente se aplica un post-emergente y se realiza un repaso manual o identificación de manchones para evitar la trilla de los mismos. Lo que más importa del herbicida disponible para controlar Amaranthuses su residualidad, siendo Sulfentrazone y Flumioxazin una buena opción de pre-emergentes.

De todas formas los herbicidas disponibles son de hoja ancha, por lo que hay que saber de antemano que la soja se llevará un lindo sacudón en el control de Amaranthus. Por lo menos hasta que se habilite por parte del Gabinete Nacional Bioseguridad los cultivares resistentes a Banvel y 2,4D —herbicidas que controlan Amaranthusque aportarían una herramienta más de control de esta maleza “pensante”. 

Por Santiago Molinaro

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