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La pasión de Graciela por superar las dificultades y seguir produciendo arroz

Es agrónoma y amante de todas las comidas con arroz y el arroz con leche caliente y canela

14/04/18

La Asociación Cultivadores de Arroz (ACA) eligió este año al predio de Graciela Pereira, para efectuar la inauguración de la cosecha de la zafra 2017/18. Con 51 años –y 19 trabajando en este rubro–, la dueña de casa manifestó a El Observador que siempre fue firme su interés por este cultivo, que le gusta el arroz con leche, "pero caliente y con canela", aunque como buena habitante de la zona fronteriza con Brasil en realidad le gustan todas las comidas con arroz, priorizando el "guiso carreteiro", según dijo.

En la charla, reconoció las severas dificultades del sector y afirmó que sus productores siguen adelante por el apoyo de fondos financieros, pero que eso provoca que crezca el endeudamiento, con los riesgos que ello involucra.

Graciela es hija de un arrocero, es ingeniera agrónoma y hace 19 años se trasladó de Treinta y Tres a Cerro Largo, para comenzar su propia explotación de arroz en la zona de Noblía, a la altura del kilómetro 440 de la ruta 8.

En su establecimiento, Adele, tuvo lugar el miércoles 4 de abril la inauguración de la cosecha arrocera de este año. Y en la jornada en la que recibió en su campo a cientos de personas, entre ellas a Alfredo Lago, presidente de ACA, y a Enzo Benech, ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Graciela resaltó su pasión por trabajar en los arrozales.

Tenía nueve años cuando su padre, Alberto Pereira, le comenzó a trasmitir el sentimiento por este rubro productivo. Por lo tanto, su vocación proviene de su padre, quien hace 40 años se inició en el mundo del arroz, aunque luego por diferentes circunstancias debió apartarse.

De todos modos, el cariño por este cultivo perduró en la familia y hoy el hermano de Graciela, Carlos Alberto, en su establecimiento también produce arroz. "Siempre nos damos un mano, ayudándonos unos a otros en nuestros predios", contó la productora.

De la misma manera que tiene pasión por producir arroz y por disfrutar de las delicias que genera este producto como alimento, es casi también obsesiva en tratar de desentrañar los conocimientos necesarios para llevar adelante este emprendimiento.

Admitió que le gusta el arroz con leche caliente y con canela, admitiendo que una presentación no muy difundida del tradicional postre.

Dijo, además, que este cereal es ideal para preparar una gran diversidad de platos. En toda la frontera con Brasil el arroz está presente en casi todas las comidas, siendo infaltable en el "guiso carreteiro", que habitualmente es servido en cada fiesta que constituye una inauguración de una cosecha de arroz.

La productora es arrendataria como la mayoría de los agricultores de este subsector de la agricultura, los que llegan a un 70% en esta modalidad de acceso a la tierra. Arrienda una determinada área y luego, a través de la financiación de los molinos, se logra llevar adelante la chacra, reconoció la productora que dirige el emprendimiento junto a cinco colaboradores. Son 360 hectáreas las que explota.

Reconoció que hace cuatro a cinco años que la actividad viene muy complicada, "endeudándonos cada vez más".

No es posible mejorar la rentabilidad para fortalecer la empresa, mediante el uso de herramientas genuinas, económicamente sanas, reflexionó. "Eso no lo venimos logrando", admitió.

La productora integra un sistema de producción que cuenta con provisión de agua –elemento esencial– mediante una represa multipredial que suministra el insumo a tres predios –luego de haber tenido ocho campos involucrados– y con suficiente capacidad, lo que permitió en un verano muy seco llegar con comodidad al final del ciclo.

Eso no fue lo que ocurrió en general en la zona, donde la mayoría se complicó a raíz de que hay poca disponibilidad de tierras con el adecuado acceso a agua para el arroz.

Faltan tierras
La arrocera Graciela Pereira consideró especialmente un nuevo problema que enfrenta este sector. "Los nuevos compradores de tierras, en la zona de Cerro Largo por lo menos, no están interesados en que se cultive arroz en sus predios y por lo tanto no se consigue este tipo de bienes para este tipo de plantaciones. Además, la rentabilidad que tiene este rubro tampoco invita a seguir creciendo con este cultivo", reconoció.

Se cree que para los propietarios de campo el interés de arrendar ha bajado, porque el negocio dejó de ser atractivo en relación a los últimos años, en la medida que han surgido otras alternativas y, además, impuestos nuevos.

Esta explotación constituye un emprendimiento familiar y claramente es una apuesta de las empresas molineras que aportan el capital y determinan la conveniencia o no de invertir, en este caso en el arroz, reconoció la productora.

Rentabilidad
Comparativamente con el año pasado, la rentabilidad en el arroz ha disminuido y se ha podido sobrevivir con la ayuda de herramientas que han surgido y "que han permitido salir del pozo", como son los fondos financieros, pero que en definitiva "significan que el productor termine más endeudado", explicó Graciela Pereira.

Cultiva solo arroz desde cuando en la zafra 1998/99 encaró su primera experiencia, y con mucha nostalgia recuerda que un año antes el mercado manejaba un precio excepcional.
"Pero justamente en ese primer año nos topamos con un precio muy malo", sostuvo.

Reconoció que ahora es menos sacrificado ser arrocero, gracias a la ayuda que representa la tecnología. Afirmó que no solo hay que tener conocimientos del cultivo, también de otros aspectos vinculados, como la maquinaria, donde a veces es clave conseguir un repuesto para no parar la actividad.

  • Fuente: elobservador.com.uy - Por Hugo Ocampo

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