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Doble récord: Uruguay exporta vacunos en pie e importa carne como nunca

Durante este año, al ritmo actual, se importará el doble de carnes en relación a los registros de 2017

22/09/18

Uruguay ha alcanzado dos récords históricos en 2018. Por un lado, nunca se importó tanta carne vacuna en la historia y, por el otro, nunca exportó tanto ganado en pie.

Al terminar agosto se llevaban importadas 9.858 toneladas de carne vacuna, casi cuatro veces más que las 2.993 que se habían comprado en igual período del año pasado y 3.343 toneladas más de lo que se importó en todo 2017 (6.515 toneladas).

Si se mantiene el ritmo de importación de los últimos meses, en 2018 se importará más del doble que el año pasado. Porque además mes a mes las compras de carne del exterior suben aceleradamente.

De hecho el mes pasado fue el de mayor registro histórico, se importaron 1.988 toneladas, más del doble que en agosto del año pasado y 23% más que en julio, cuando ya habían sido récord.

La carne importada que antes aparecía ocasionalmente en algún supermercado de Montevideo, ahora llega a diversos centros urbanos de todo el país.  Más la que entra sin registro por las fronteras. La devaluación de Brasil y la competitividad de Paraguay se hacen sentir.

Y la tendencia no es solo de la carne vacuna, las importaciones de carne de cerdo crecen aceleradamente y son mucho mayores. Al comenzar la década eran de 10.832 toneladas, el año pasado ya llegaban a 33.682 toneladas y en lo que va de este año van 27.451 toneladas.

La carne vacuna viene mayoritariamente de Brasil (85%), aunque también algo de Paraguay (15%) e incluso marginalmente de Argentina, por primera vez en muchos años, aunque fueron 42,7 toneladas de cortes de trasero enfriado en agosto y setiembre de este año.

En tanto, en el caso del cerdo, las compras provienen de Brasil en el 94%, pero en este caso aparecen España y Dinamarca como proveedores, con un 2% cada uno, aportando cortes de alta gama.

Hebert Falero, presidente de la Unión de Vendedores de Carne, explicó que son varios los factores causales de un aumento en las importaciones de carne vacuna: “tradicionalmente en la poszafra los precios de la hacienda gorda se disparan y la importación aumenta. Pero en este año en particular hubo una extracción elevada a causa de la sequía y luego se produzco una poszafra anticipada, en la que el precio del ganado alcanzó niveles récord y se diferenció del de la región. La suba del dólar también fue otro factor que favoreció a que el precio se diferenciara y aumentaran las importaciones”.

Como referencia, a principios de agosto –cuando la importación desde argentina– el novillo en el mercado de Liniers estaba a US$ 1,40. En tanto, esa semana el novillo especial de abasto, según los datos de la Asociación de Consignatarios de Ganado, cotizaba en Uruguay a US$ 1,90 el kilo en pie, lo que implicaba una diferencia de más del 25% en el precio final.

Según Falero, no hay diferenciación de precio al consumidor entre la carne vacuna importada y la carne nacional. “Pero sucede que las cadenas de supermercados hacen ofertas de cortes importados y venden la carne al precio de costo de la importación, porque usan el producto como llamador. Eso perjudica mucho a los minoristas, que tienen un margen más acotado”.

El precio promedio de la tonelada de carne vacuna importada en agosto fue de US$ 3,9 por kilo, US$ 0,4 dólares más que el precio promedio de exportación: US$ 3,5. En las cadenas de supermercado el precio de una colita de cuadril de Paraguay está entre $ 280 y $ 300 el kilo, US$ 9 por kilo.

“Las importaciones ayudan al mercado interno a mantener los precios de la carne al público estables en toda la poszafra, al contrario de lo que ocurría tradicionalmente cuando subían las importaciones. Y la calidad es igual que la de la carne nacional, se importa carne producida a pasto”, añadió.

Según los datos del Instituto Nacional de Carnes, la participación de la carne suina en el mercado interno en 2007 era del 5% y en la actualidad se ubica en 18%.

Falero expresó que “este incremento es debido a que  hay grandes diferencias de precios entre lo importado y lo nacional. Un espinazo de cerdo con hueso nacional tiene un precio al público de $ 220, con un costo de $ 180, mientras que el carré importado que es el mismo espinazo pero deshuesado tiene un costo de $ 96, esta diferencia de precios es la que eleva el consumo”.

Pérdida de competitividad

Impulsada por la devaluación y el estímulo que eso significa para las exportaciones, cabe esperar una competencia creciente, al menos desde Brasil. El informe anual no oficial del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por su sigla en inglés), proyecta que Brasil logrará un nuevo récord de exportaciones de carne vacuna en 2019, con 2,1 millones de toneladas.

Argentina, por su parte, exportará en 2019 el mayor volumen de carne de la última década según el USDA, 575.000 toneladas (peso carcasa).

En cierta medida el impacto no es sólo por la competencia en el mercado local, sino por la capacidad de estos países para ofrecer cortes a un precio menor en dólares a lo que cotizaban en meses anteriores.De hecho, Argentina ha salido agresivamente a colocar carne a precios menores en Europa, pero a diferencia de Brasil su crecimiento es dudosamente sustentable ya que el mayor saldo exportable se relaciona con una mayor faena de vientres.

Según los datos de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), entre enero y agosto de este año fueron 3,98 millones las hembras faenadas, un 14% más que en el mismo período de 2017, y 4,89 millones los machos, un 3,6% más en la comparación interanual.

Este incremento en la faena de vacas se da por un crecimiento de las exportaciones argentinas de carne vacuna basado en mercados con baja capacidad de compra, que requieren fundamentalmente cortes provenientes de vacas.

Será muy difícil competir con la carne de los países vecinos y mantener estable el precio de los cortes uruguayos mientras Brasil y Argentina bajan las cotizaciones ayudados por una devaluación muy fuerte.

Lo que ingresa

En carne vacuna los principales cortes importados son del trasero deshuesados, como bola de lomo, nalga, cuadrada (cadera), bife angosto y bife ancho y colita de cuadril. También se importan cortes del delantero deshuesados como paleta y aguja. Mientras que en carne de cerdo predomina el carré.

El récord de la exportación en pie

Otro de los récords en la ganadería de Uruguay es el de exportación en pie, que alcanzó en los primeros ocho meses del año las 303.545 cabezas, casi el doble que las 155.230 exportadas en igual período del año pasado y apenas 28.814 animales menos que las 332.359 de todo 2017.

La salida de animales en agosto fue la segunda mayor mensual de la historia y también es récord la venta en pie de los últimos 12 meses, que sumó 480.674 vacunos.

Aunque la incertidumbre económica de Turquía puede frenar en algo esta tendencia, la misma ilustra también otro aspecto de los desafíos que enfrenta la industria frigorífica uruguaya: cómo captar la materia prima ante un mercado que paga muy bien por terneros y novillos de uno a dos años.

Una dificultad que comparte con los ganaderos invernadores.

En agosto se enviaron 66.091 animales, solamente superado por el mes de junio (con 85.713). Turquía se mantuvo como el principal destino con 61.972 cabezas, mientras que las restantes 4.119 fueron vaquillonas para reproducción enviadas a China.

Como consecuencia de la elevada extracción, el stock de novillos se ubicó en mínimos en 44 años. Fueron 1,994 millones, unos 349.000 menos que en 2017, lo que lleva a suponer que la faena de esta categoría sea difícil de sostener en los próximos dos años, según las cifras de la última declaración jurada del Sistema Nacional de Información Ganadera (SNIG) que se conocieron esta semana.

Es la primera vez desde que se empezaron a llevar registros en 1974 que Uruguay cuenta menos de dos millones de novillos. Todas las categorías de novillos bajan, entre 14 y 16% respecto a 2017.

Los novillos de uno a dos años totalizaron 847.820 cabezas y fueron los que mostraron el mayor descenso en términos absolutos (140.000 menos que el año pasado), seguidos de los novillos de de dos a tres años que bajaron de 787.588 a 663.578 cabezas.

Para sostener la actual faena y exportación en pie son necesarios muchos más terneros de los que se han producido en los últimos años (2,76 millones este año según los datos del SNIG).

Esa producción aumentada no llegará en el próximo otoño. La sequía durante el verano pasado limita las expectativas para la parición de esta primavera y la producción del próximo otoño.

Cabe esperar que el recuento de vacunos en 2019 siga mostrando un stock más cerca de los 11 millones de vacunos que de los 12 millones que llegó a alcanzar.

(Producción Cecilia Pattarino)

  • Fuente: Por Blasina y Asociados, especial para El Observador

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