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¿Cuál es el objetivo de la limpieza y desinfección de los equipos?

Obtener un producto de calidad bacteriológica. Contribuir con el correcto funcionamiento y mantenimiento del equipo. Mejorar la rentabilidad del tambo.

20/12/13

¿Cuál es el objetivo de la limpieza y desinfección de los equipos?
- Obtener un producto de calidad bacteriológica.
- Contribuir con el correcto funcionamiento y mantenimiento del equipo.
- Mejorar la rentabilidad del tambo.

Para lograr estos objetivos los detergentes deben reunir ciertas propiedades:
1. Inhibición de corrosión: los alcalinos siempre son corrosivos porque justamente esa es una de las características inherentes a su capacidad de desagregar grasa y proteínas. Esta propiedad es nociva para los distintos componentes de los equipos en contacto con la solución, por eso se le agregan inhibidores de corrosión a fin de proteger los mismos.
2. Secuestrante: el agua siempre tiene calcio y magnesio (dureza) que limitan y condicionan la efectividad de los detergentes, por eso se le agregan sustancias secuestrantes (ablandadores de agua).
3. Espuma: los detergentes cuentan con inhibidores de espuma, de lo contario la espuma desbordaría las diferentes partes del equipo entrando en la unidad de vacío provocando daños.
4. Dispersante: la función de estos es “retener” la suciedad en la solución de lavado, evitando su re-deposición y aglomeración.

Factores que condicionan el lavado.
Energía química: está dada por la concentración (dosis). En el caso de los productos HIPOSOL es del 1%, es decir de 100ml cada 10L de agua, dosis común a todos los productos de la línea (desinfectante, detergente alcalino y ácido).
Energía mecánica: está dada por la capacidad de generar turbulencia por parte del equipo durante el lavado. Esta función es dada por un buen nivel de vacío (velocidad de recirculación) y el correcto funcionamiento del inyector de lavado, el cual permite el ingreso intermitente de grandes flujos de aire al equipo, formando un efecto “ tapón o cepillo” dentro de cañerías y recibidor.

Tiempo y temperatura: tomamos estas dos variables como una ya que, en el lavado con detergentes, nuestra atención en el tiempo es en función de la temperatura de la solución. La cual debe ingresar al equipo a 65° siendo el ideal terminar el lavado con la solución a no menos de 40°. Para esto es recomendable realizar un lavado con la dosis de agua de entre 4 o 5 litros por órgano (dependiendo del tamaño de cañería y recibidor), contar con un calentador capaz de entregar la cantidad de agua requerida durante todo el año a la temperatura recomendada, y no extender el lavado más de 6 a 7 minutos.

Dato: si solo se cuenta con calefón como fuente de agua caliente, este debe tener el doble de la capacidad del agua a utilizar.
En el caso del desinfectante no existe restricción en el tiempo, ya que se realiza con agua a temperatura ambiente. Se recomienda un ciclo de desinfección de unos 10 minutos. Una vez concluido drenar el equipo y está listo para su proximo uso.
HIPOSOL desinfectante no requiere enjuague posterior, el equipo está listo.

Efecto e importancia del lavado con agua caliente:
• Aumenta el grado de solubilidad de la suciedad.
• Favorece la absorción de agua y dispersión de la suciedad.
• Acelera las reacciones químicas y enzimáticas.
• Disminuye la adherencia y viscosidad de la suciedad.
• Aumenta la emulsión de las grasas.

Son innegables las ventajas de realizar el lavado con agua caliente, el ejemplo más claro al respecto lo tenemos en nuestros hogares al momento de lavar los platos. Es importante estandarizar la rutina de lavado del establecimiento, para de esta manera establecerla como “rutina”, es decir que se haga siempre de la misma manera independientemente del personal que la realice.

Ayuda para solucionar problemas.
Superficie untuosa al tacto, pegajosa, incolora sin suciedad visible: mejorar el enjuague inicial y final (entre detergente y desinfectante), ajustar dosis de alcalino, verificar equipo (nivel de vacío, pico de los lavadores, inyector de lavado, etc.).
Deposición de grasa: aumentar la dosis de Alcalino, verificar temperatura del agua (al ingreso y salida del equipo), utilizar “dosis de ataque” duplicando la dosis de alcalino hasta solucionar el problema.
Piedra de leche: ajustar dosis y de detergente ácido y frecuencia de lavado, utilizar “dosis de ataque” y alternar lavados (ácido/alcalino) hasta solucionar el problema.

RUTINA DE LAVADO.
Enjuagar la máquina con agua fría inmediatamente después del ordeñe (sin recircular) hasta que el agua salga completamente clara, sin restos de leche, es el primer paso a tener en cuenta.
El lavado con detergente alcalino se debe hacer con una dosis al 1%, es decir 100 ml cada 10 litros de agua de Hiposol detergente alcalino en agua caliente a 65 grados aproximadamente.
Luego se debe hacer circular la solución alcalina entre 6 y 8 minutos, no más, a fin de evitar que se enfríe la solución y se re deposite la grasa. Luego se debe volver a enjuagar el equipo a fin de quitar los restos de detergente utilizado, en este caso agua fría sin recircular.
Para la desinfección debe dosificar 100 ml. de Hiposol desinfectante cada 10 litros de agua fría y recircular la solución de 6 a 8 minutos. Drene el agua y finalice el lavado.
En el caso de Hiposol desinfectante el mismo no requiere enjuague y el equipo está listo para su próximo uso.
En el caso del lavado con detergente ácido se debe dosificar 100 ml cada 10 litros de agua, a 65 grados aproximadamente durante 6 a 8 minutos. Es fundamental consultar al departamento técnico por la dureza del agua de su establecimiento para determinar la cantidad de lavados ácidos a realizar en la semana. Realice el lavado ácido después del lavado alcalino, enjuagando el equipo entre los dos detergentes y evitando la neutralización del lavado por PH.
Los productos Hiposol tienen todos una dosis común de 100ml cada 10L de agua a fin de hacer más fácil la operativa.

SELLADOR

Para una sanidad completa se recomiendan el uso de sellador durante todo el año. Realizar el sellado (Dipping) inmediatamente finalizado el ordeñe de cada vaca, sumergiendo todo el pezón en sellador, utilizando una copa anti-retorno para asegurar una correcta desinfección, humectación y cicatrización de heridas. El sellador es un elemento indispensable cuando se habla de una correcta rutina, de los insumos que se deben usar siempre en el tambo, no solamente en invierno.

* Miguel Teperino, Depto. de Extensión Electroquímica S.A.

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