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Herramienta que apunta a la eficiencia y a la sustentabilidad.

La revolución en el agro uruguayo de la última década promueve la profesionalización del sector y apuntala el uso de instrumentos respaldados en las nuevas tecnologías

13/03/12

Los avances tecnológicos, la disponibilidad de nuevas herramientas, la cada vez más imprescindible necesidad de cuidar los costos de producción y el ambiente, así como los mejores precios por unidad de producto, promueven una profesionalización de la producción agropecuaria que permite ser cada vez más preciso y eficiente en el manejo de los recursos, de manera de sacar de ellos el máximo provecho sin resentir su potencialidad en años futuros. Así como hubo un antes y un después de la siembra directa, o de la generalizada adopción de semillas transgénicas, la agricultura de precisión va ganando adeptos y tanto desde la investigación como desde la producción comercial se trabaja en el desarrollo de esta herramienta que apunta a un uso más eficiente de los recursos. Todavía “hay mucho para hacer”, comentó el ingeniero agrónomo Jorge Sawchik, encargado de la división de fertilidad y manejo del suelo en INIA La Estanzuela. Es una tecnología que se está desarrollando y que muestra distintas posibilidades para los diferentes nutrientes, de acuerdo a las características de cada uno. José Terra, director del Programa de Producción y Sustentabilidad Ambiental de INIA, comentó que en los ensayos que se han hecho hasta el momento no se han visto diferencias productivas entre los métodos de aplicación de nutrientes variable y uniforme, pero sí las hay en una ganancia de eficiencia en el uso de los fertilizantes. “Es un tema de optimización económica”, explicó Terra.

En el mediano plazo, sin embargo, las expectativas son que comience a haber también respuesta en el plano productivo, en la medida que mediante la aplicación diferencial de nutrientes se está favoreciendo la sustentabilidad. En INIA los estudios preliminares sobre agricultura de precisión comenzaron en 003/04, fundamentalmente en el cultivo de arroz. En 2006 se conformó el primer Proyecto de Agricultura de Precisión, a cinco años, que está siendo seguido por otros proyectos que están en ejecución. En el ámbito privado, ISUSA desarrolló el sistema SAPI (Sistema de Agricultura de Precisión ISUSA), para el que la empresa brinda el asesoramiento agronómico. En 2011, desde que el SAPI fue lanzado durante la Expoactiva 2011, se hicieron más de 7000 hectáreas. INIA también tiene un acuerdo de trabajo con La Hectárea en los temas de agricultura de precisión. Es mucha la información que puede ser de utilidad para un manejo diferencial de una chacra. Datos objetivos de rendimiento, o subjetivos como los conocimientos del propio productor sobre la potencialidad de distintas zonas de la chacra, pueden ser todos tenidos en cuenta. El ingeniero agrónomo Carlos Otaño, integrante de SAPI, comentó que “con la agricultura de precisión se genera mucha información en cada una de las chacras: mapas de rendimiento, muestreos, mapas de suelos, de topografía, de conductividad eléctrica. Es mucha información que hay que ordenar, procesar, para obtener resultados que retroalimenten el sistema”. Esta tecnología se utiliza fundamentalmente para hacer un manejo más eficiente de los nutrientes. Sawchik explicó que hay una clara división entre fósforo y potasio (por un lado) y nitrógeno por el otro. En los primeros, que son de poca movilidad en el suelo, las cosas son algo más fáciles, en tanto que en el segundo el tema es “más complicado”.

En la investigación para la aplicación variable de fósforo y potasio se tienen en cuenta dos objetivos: el primero es medir en chacras comerciales la respuesta al manejo diferencial en términos productivos y económicos. El otro objetivo es analizar qué capas de información utilizar para tener un buen muestreo, de manera de saber en qué basarse para determinar la fertilización variable en la chacra. Para eso un insumo clave son los mapas de rendimiento. “Es una muy buena fuente de información; es un mapa de remoción de nutrientes (en las zonas de mayor rendimiento se da una mayor extracción de nutrientes del suelo), por lo tanto se puede manejar el aporte de nutrientes en base a esos datos”, dijo el investigador. Sin embargo, en el uso de esta información de mapas, surgen dos problemas. Primero, que los cultivos de invierno y verano no necesariamente van a dar los mismos resultados. “En realidad es bastante difícil que den resultados parecidos”, dijo Sawchik, ya que la variable año pesa mucho. A eso se debe agregar que todavía falta mucho territorio por mapear. Hay otros insumos en los que basarse para determinar zonas de suministro variable de nutrientes, que pueden ser complementarios al mapa de rendimiento, o —en el caso que no haya— sustitutivos del mismo. Sawchik dijo que se puede utilizar el dato de CONEAT. “Es un poco grosero, pero es una buena guía”, indicó. A ello se pueden agregar los mapas de elevación, en los que se describe la topografía, las distintas formas del terreno, que permiten determinar subregiones en las que hacer los muestreos. Por último mencionó la conductividad eléctrica. Hay datos que demuestran que hay correlación entre la conductividad eléctrica y el rendimiento del cultivo. “Es un mapa que da una buena aproximación a un mapa de suelo. Da una idea de la variabilidad del suelo dentro del potrero”, indicó.

Nitrógeno

El caso del Nitrógeno es más complejo, dada su movilidad en el suelo y dado que la disponibilidad del nutriente depende mucho del clima, las lluvias y la temperatura. “Esto dificulta el seleccionar zonas homogéneas”, dijo Sawchik. Donde se está viendo “una punta” para el uso de esta tecnología para la aplicación de nitrógeno es en cultivos con cierto avance en su desarrollo, midiendo la biomasa y el contenido de clorofila en la hoja. “Hay investigaciones que generaron datos en cuanto a que la aplicación diferencial de Nitrógeno en trigo al inicio del encañado puede arrojar resultados positivos”, expresó el técnico. Se utilizan sensores remotos montados en el mosquito que leen e interpretan las variables mencionadas. Por el momento esta tecnología a la siembra y al macollaje no funciona bien. Pero Sawchik dijo que, desde su punto de vista, “si se viene manejando el Nitrógeno bien desde la siembra, con un buen sensor puede haber una buena respuesta a la aplicación diferencial de Nitrógeno al inicio del encañado.” En cuanto al uso de esta tecnología en cultivos de verano, Sawchik comentó que en Estados Unidos se utiliza en el maíz cuando el cultivo está en 8 hojas. Pero opinó que se justifica en el caso de expectativas de muy buenos rendimientos como los que logran los productores estadounidenses en el cinturón maicero. Dijo que en Uruguay podría ser usado en el caso de cultivos bajo riego. En otras condiciones, el factor limitante para los cultivos de verano es el agua. Por lo tanto, es una tecnología que puede ser útil en cultivos de invierno, pero por el momento su uso es menos claro en el caso de los de verano.

Otras aplicaciones

Pero cuando se habla de agricultura de precisión no sólo se hace referencia al suministro variable de nutrientes. “Hacemos énfasis en la fertilización con fósforo y potasio, y algunas cosas interesantes con nitrógeno” dijo Otaño, pero también hay otras herramientas que pueden ser utilizadas. Por ejemplo, en las mismas chacras se pueden hacer cultivos diferentes, como maíz y sorgo, teniendo en cuenta los distintos potenciales productivos que puede haber en una misma extensión. El técnico de La Hectárea comentó que se están observando cosas que se hacen en Argentina, por ejemplo la siembra de soja y sorgo en chacras que tienen zonas contrastantes. También se observan experiencias de cambios en la densidad de siembra, manteniendo la población pero acercando la entre fila en el cultivo de soja en zonas que son limitantes.

La precisión y el ambiente

La tecnología de agricultura de precisión está ligada a lo que se denomina el manejo del ambiente. “Si una zona da consistentemente rendimientos bajos, hay que asumir que no es una zona agrícola y dejar de sembrarla”, expresó Sawchik. En términos probabilísticos, se trata de una zona en la que la mayor cantidad de años los resultados físicos y económicos serán negativos. No sólo hay que saber dónde aplicar más nutrientes, sino también “dónde no aplicar porque el potencial de rendimiento no lo justifica”. El técnico manejó el concepto de Ambientación y la necesidad de homogeneizar criterios de las distintas empresas. “Faltan parámetros para homogeneizar esos criterios para que puedan ser utilizados por todos.” Las autoridades en el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca trabajan en un plan de uso y manejo del suelo que ya está siendo tenido en cuenta a nivel agronómico y de las empresas de punta, a pesar de que todavía no está vigente. Para Sawchik el concepto detrás de este plan es muy similar al concepto de ambientación y considera que “va a demandar agricultura de precisión”.

Datos objetivos para tomar las decisiones correctas

Laboratorio Analítico Agro Industrial ( LAAI ) desarrolla actividades en el área analítica de evaluación, control e investigación, brindando un servicio de análisis de suelos, material foliar, semillas, nutrición animal, fertilizantes, etc. con resultados confiables en el menor tiempo. Cuenta con 12 años de experiencia en el sector y desde hace seis trabaja bajo un Sistema de Gestión Certificado ISO 9001, y con ensayos acreditados según ISO 17025, lo que lo convierte en un laboratorio líder y de referencia en el país. Cuenta con dos laboratorios, ubicados en el litoral y centro del país, en Paysandú y Durazno. Guillermo Pérez, principal de LAAI, dijo que en la empresa tienen un eslogan que es “si quiere estar seguro, ¡¡analice!!”. Dijo que apuestan “fuertemente” a la “cultura del dato”, es decir, generar la información en base a resultados analíticos objetivos que permitan tomar las decisiones correctas en el momento correcto para lograr una producción Guillermo Pérez eficiente y sustentable. En opinión de Pérez, el advenimiento y el avance de la agricultura de precisión, como es el caso del SAPI, “van sin dudas en esta línea, en donde el dato de análisis de suelo es un insumo fundamental en la instrumentación del mismo”. De más está decir la importancia que tiene que el dato sea confiable. “Es importante analizar, pero más aun tener la certeza de la confiabilidad de esa información”, expresó, “en particular en el rubro de análisis de suelos las exigencias hacia los laboratorios en cuanto a parámetros de calidad son muy bajas y no se cuenta a nivel nacional con un laboratorio de referencia, lo que hace que no existan controles sobre los resultados emitidos por los laboratorios”. En este sentido se destaca el LAAI por su alta confiabilidad, siendo el único laboratorio del sector a nivel Nacional con calidad certificada y trabajando con ensayos acreditados internacionalmente según ISO 17025. El LAAI participa en la instrumentación del SAPI, generando toda la información relacionada a los parámetros físico-químicos del suelo, trabajando sobre los muestreos realizados por técnicos del SAPI, quienes a su vez interpretan y procesan toda esa información objetiva.

La Hectárea y SAPI

La Hectárea es una consultora formada por cinco socios que comenzó su actividad en 2004-05. Presentó un proyecto en el BID para generar herramientas para la agricultura de precisión. Con el dinero de ese proyecto se compraron herramientas, computadoras, se generaron vínculos con productores que estaban interesados en la agricultura de precisión y se generaron proyectos con el INIA y con Facultad de Agronomía y de Ingeniería. Actualmente La Hectárea maneja áreas cercanas a Dolores con clientes particulares, con asesoramiento en el área de agricultura de precisión, con fertilizaciónvariable de fósforo y potasio y algo de nitrógeno. En las mismas chacras se hacen cultivos distintos (maíz y sorgo, por ejemplo), utilizándolos para áreas con distintos potenciales, o para áreas de riego y secano. El sistema SAPI es una propuesta de ISUSA. “Como empresa líder, vende el fertilizante aplicado y pretendía dar un paso más, una vuelta de tuerca, haciendo un relevamiento para aplicarlo en forma variable”, explicó Otaño. “El SAPI es un paquete que incluye desde los análisis de laboratorio, muestreos hasta el fertilizante y su aplicación, como para Carlos Otaño que el productor sólo tenga que poner el campo —dijo Otaño—, vamos al predio, juntamos toda la información posible, la chequeamos. Contamos con una rastra denominada Sonda Veris, que mide la conductividad eléctrica del suelo.” Consultado sobre la forma de trabajo en donde no se dispone de mucha información, dijo que en esos casos “se bajan las imágenes satelitales y se dispone de la información de CONEAT. También se le consulta al productor sobre su propia experiencia en la chacra, zonas donde usualmente en verano o en invierno los cultivos rinden menos, por ejemplo.” El especialista comentó que “pueden no ser datos numéricos, pero dan una idea de cómo rinde la chacra en años buenos, malos, secos o húmedos.” Resaltó también la importancia de saber la secuencia agrícola de la chacra, que sirve para interpretar la historia de imágenes del campo. En el sistema SAPI, quien tiene la última palabra en cuanto a la fertilización es el productor. “Nosotros no le decimos cuántos kilos debe aplicar; le decimos sobre las distintas características de la chacra que se analizó. Se divide la chacra en determinada cantidad de zonas, dependiendo de sus características. Luego, la decisión de cuántos kilos aplicar, la toma el propio productor, teniendo en cuenta no solamente los datos que nosotros le brindamos sobre la chacra sino también sus propias características, si es una chacra arrendada o propia, u otros factores importantes que se tienen que tener en cuenta y que forman parte de la estrategia de cada productor”, expresó Otaño.

En el camino de la siembra directa

Estados Unidos ha sido el gran desarrollador de la tecnología de agricultura de precisión, pero para Sawchik es una práctica que será mucho más utilizada por los productores uruguayos y argentinos. Consideró que en Estados Unidos no hay tantos productores grandes y muchas de las decisiones quedan en manos de las empresas de servicios. En cambio, en Uruguay y Argentina “hay muchos más agrónomos que pesan en la toma de decisiones”. Argentina es el país en donde más se ha adoptado esta tecnología, y dados los perfiles similares de los productores argentinos y uruguayos, Sawchik consideró que en este país se seguirá ese mismo camino. Puso como ejemplo la siembra directa, una tecnología que también surge en Estados Unidos, pero que en estos momentos su uso en ese país no supera 20% del área cultivada. En cambio, en Uruguay su avance “es fabuloso”, estimándose que alrededor de 90% de los cultivos se hacen con la tecnología de la siembra directa. El investigador de INIA consideró que con la agricultura de precisión sucederá algo similar, no llegando a tan alto porcentaje como la siembra directa, pero con avances sustantivos respecto al grado de utilización actual. Sawchik opinó que el grado de adopción de esta tecnología de aplicación variable de nutrientes debería incorporarse a las encuestas que periódicamente se hacen sobre el área ocupada por los distintos cultivos.

No se recomienda el muestreo en grilla

Uno de los temas que investiga INIA son los distintos tipos de muestreo. Hay un problema en el costo de la extracción de muestras y se intenta avanzar hacia métodos más racionales. El método de grilla no es recomendado por INIA. José Terra, director del Programa de Producción y Sustentabilidad Ambiental de INIA, dijo que es muy costoso. La grilla implica una determinada cantidad de muestras por unidad de superficie. Es un método muy denso, con el que no se tienen en cuenta otras variables. “Para la mayoría de las chacras la grilla no ha resultado una herramienta poderosa para un mapeo razonable”, expresó. Dijo que a éste se contrapone el muestreo “por zona, o por ambiente”, que tiene en cuenta elementos más objetivos para la toma de decisiones. “Cuanto más información objetiva haya, se puede pasar a un sistema de muestreo más racional”, utilizando información como la historia de la chacra, topografía, mapas de rendimiento de cultivos anteriores, e información de conductividad eléctrica del suelo. El objetivo, mediante el uso de la información acumulada, es lograr una disminución del costo del muestreo, de manera que el ahorro en la aplicación de fertilizantes no se vea empardado por el costo adicional vinculado a la aplicación variable de nutrientes.



Por Rafael Tardáguila TARDÁGUILA AGROMERCADOS
  • Fuente: Agrotemario ISUSA Nº 50

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