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Máquina de ordeñe: puntos para un buen lavado.

Finalizado el ordeñe, una de las tareas de mayor importancia que realiza el tambero es el lavado de la ordeñadora.

02/05/14

Finalizado el ordeñe, una de las tareas de mayor importancia que realiza el tambero es el lavado de la ordeñadora. En tal sentido dos aspectos son prioritarios: no dejar nunca de realizar el lavado inmediatamente finalizado el ordeñe y hacerlo siempre en forma correcta acorde a la rutina pautada en el establecimiento.

Es difícil que pueda obtenerse leche de calidad si el responsable del tambo no cumple con la rutina de limpieza. En este caso, utilizar una dosis mayor de detergente o un producto que se dice de calidad superior no traerá ningún beneficio compensatorio, si tuviéramos que representarlo en un formato gráfico sin dudas y mas allá de las diferencias entre establecimientos el factor humano significaría la variable de mayor incidencia en todas las rutinas.

Existen al menos cuatro factores principales que definen el resultado de una rutina de limpieza:
1) El hombre que realiza el trabajo: es el principal factor y el que define el resultado obtenido. Si el hombre falla se habrá invertido en equipo y detergente pero seguirán los problemas de calidad.
2) El tipo de máquina de ordeñar: pueden existir diferencias en la facilidad de limpieza según la marca del equipo, si cuenta o no con inyector de lavado, etc.
3) La calidad del agua (dureza): define cuál es el tipo de detergente que mejor actuará, la dosis que debe emplearse y la frecuencia de uso del detergente desincrustante ácido.
4) La calidad de los detergentes utilizados: deben usarse detergentes y desinfectantes de marcas reconocidas, avaladas por los diferentes organismos y entidades de la materia, los cuales aseguran garantías en su uso, formulaciones y sobre todo seguridad tanto para los operarios que los manipulan, las industrias receptoras de esa leche y los consumidores.

¿Por qué hay que lavar luego de cada ordeñe?
El lavado busca remover materia orgánica, grasas y minerales ligados a la caseína de la leche. El fin es evitar el desarrollo de bacterias. Cuando el lavado se realiza de forma incorrecta la leche se contamina durante el ordeñe. Con el lavado no se pretende esterilizar al equipo, sólo se busca desinfectarlo para reducir el aporte de bacterias a la leche, manteniendo su calidad dentro de valores establecidos por la industria.

¿De dónde provienen las bacterias que aparecen en la leche?
En la ubre hay tierra y una carga de microorganismos naturales. A ellos se van sumando otros en el corral y sala de ordeñe, la mano del tambero también aporta los suyos, otros entran por las pezoneras e incluso por la bosta. Como si esto fuera poco, cuando la higiene es mala, hay un gran aporte de los alojados en el circuito de la ordeñadora.

Puntos a tener en cuenta:
- No apagar el equipo de ordeñe.
Cuando sale la última vaca y antes de empezar el lavado nunca cortar el funcionamiento del equipo, aunque no se lave inmediatamente. La bomba de vacío debe seguir funcionando para mantener el flujo de vacío. Si el equipo deja de funcionar aumenta la probabilidad de que se filtre leche por las uniones sanitarias que constituyen zonas extremadamente difíciles de lavar.


- Realizar un primer enjuague con agua fría.
Con esto se busca evitar la precipitación de la caseína y para ello debe realizarse con mucha agua fría sin recircular. El flujo de agua arrastra la mayor parte de la materia orgánica potencial contaminante.

Un enjuague bien realizado saca entre el 90 y 95% de la leche que quedó en la máquina, dejando para el lavado químico una cantidad baja de residuo. El agua ingresa por un extremo, recorre todo el circuito y sale arrastrando impurezas. El agua que sale tiene inicialmente color blanquecino, cuando sale completamente limpia puede darse por concluido el enjuague.
- Realizar el lavado con detergente alcalino a buena temperatura.
Debe realizarse inmediatamente luego del enjuague. En el lavado entra agua con detergente a la ordeñadora, cerrando el circuito. El agua debe ingresar a una temperatura próxima a los 75°C a la pileta donde se mezclará con el detergente.

Dato: Es muy común ver tambos donde se utilizan tarros de leche de 40L de aluminio como recipiente para realizar las diferentes mezclas de soluciones de lavado y desinfección. Esta práctica no es recomendable ya que el aluminio reacciona con los elementos cáusticos de los detergentes (principalmente álcalis) deteriorándose rápidamente y, lo más importante, condicionando y disminuyendo la acción del detergente. Se recomienda el uso de recipientes plásticos o inoxidables.

Con una pérdida de calor lógica, la solución de lavado entrará a la ordeñadora a 75°C y circulará hasta alcanzar 50°C. Alcanzada dicha temperatura se debe dar por finalizado el lavado.

Lavando entre los rangos de temperatura indicados se facilita el arrastre de toda la grasa que es removida por el detergente. No conviene prolongar el lavado cuando la temperatura de la solución llega a los 40 ó 30°C, ya que corremos el riesgo de re-depositar la grasa removida previamente.

Un buen lavado dura entre 7 a 10 minutos pero, para conocer la duración óptima, conviene medir el tiempo que tarda la solución en disminuir su temperatura desde 75°C hasta 50-55°C que debería ser el fin del lavado. Este control conviene realizarlo en invierno, que es el período crítico para el lavado.

Dato: Para obtener estos valores de temperatura debemos disponer de un buen suministro de agua caliente, si el establecimiento solo cuenta con termotanque (calefón) éste debe tener una capacidad que duplique el agua utilizada para el lavado.

Ejemplo: Una maquina de 4 órganos que se lave con 20L de agua caliente deberá contar con un termotanque de 40L de capacidad como mínimo.

- Realizar el enjuague final.
Finalizado el lavado alcalino o ácido debe realizarse un enjuague con abundante agua a temperatura ambiente (fría) sin recircular, a modo de remover todos los restos de detergente adheridos en el equipo.
-Desinfectar
Realizar siempre la desinfección final del equipo inmediatamente después del lavado, los desinfectantes clorados potencian y complementan al lavado alcalino. Poner especial atención en la dosis a utilizar que, por lo general, va desde el 0,5 al 1% (50 a 100ml cada 10L de H2O).
La desinfección se realiza siempre con agua fría, con la misma cantidad de agua que se utiliza para los lavados con detergente. En este caso no existe restricción de tiempo aconsejándose dedicarle unos 10 minutos para este paso.

Nota: Siempre drenar el equipo una vez finalizada la desinfección (equipo seco). Al igual que con los detergentes utilizar desinfectantes de marcas avaladas, los que son fabricados específicamente para uso sanitario (superficies que estén en contacto con alimentos), que no requieren enjuague posterior por ser certificados libres de sustancias potencialmente tóxicas.

Hay que desarmar
Periódicamente se debe revisar toda la máquina, desarmando y verificando la limpieza de todas las partes.

Hay que verificar la limpieza de todas las partes de la máquina y sobretodo de cada una de las uniones y sus juntas. Estas últimas son muy difíciles de limpiar al no haber circulación de agua por las mismas y son puntos que deberían ser repasados a mano.

Las mangueras que conectan diferentes partes de la ordeñadora suelen tener la misma antigüedad que el tambo. Cuando esto sucede presentan un elevado desgaste o envejecimiento, que permite el alojamiento de residuos de leche en sus poros o grietas.

Hay que prestar atención a:
• El tubo que une el recibidor con la trampa sanitaria.
• El tubo que une la bomba de leche y la descarga del recibidor.
• La entrada de la línea de leche al recibidor.
• La bóveda (techo) del recibidor, y en general todas las piezas de goma, especialmente cuando se junta la pieza de metal o de plástico con la goma.
• Revisar cada manguera mirando a trasluz, y verificar la presencia de piedra de leche, la existencia de grietas o grasa.
• Desarmar los colectores, mirar a trasluz. Revisar el orificio de entrada de aire (chicler) el cual debe estar limpio y desobstruido.
• Revisar pezoneras, estirarlas y mirar en su interior. Introducir el dedo en la cámara de pulsado y labio de las mismas.
• Revisar las duchas de lavado, revisar pico por pico en busca de impurezas y obstrucciones. Cambiar picos si se considera necesario.
Conviene revisar toda la ordeñadora parte por parte y de un extremo al otro. Los codos son los lugares en donde la solución de lavado pierde velocidad causando una mayor precipitación de partículas. La línea de vacío también merece una revisión periódica. Conviene chequear el circuito de vacío, la bomba, la reserva de vacío, la línea de pulsado y el pulsador correspondiente de cada bajada.

Aunque en el circuito de vacío sólo circula aire, la acumulación de vapores facilita el asentamiento de sustancias indeseables arrastradas por la cañería que une el recibidor con la trampa. Por ello, fundamentalmente se debe verificar en la reserva de vacío la acumulación de polvo, moscas, etc. Limpiarla porque es desde allí desde donde se puede contaminar todo el sistema.

Resumiendo:
• No apagar la bomba para evitar filtraciones por las uniones sanitarias.
• Enjuagar con mucha agua fría.
• Lavar con agua caliente a temperatura de 75 a 80°C y detergente alcalino. Finalizarlo con 45-50°C.
• Enjuagar con abundante agua fría una vez desagotada la solución de lavado.
• Realizar desinfección final.
• Luego del lavado la línea debe quedar seca, disminuyendo el desarrollo bacteriano y por lo tanto, el aumento de gérmenes entre ordeñes.

Adaptado de: Ing. Agr. Daniel Aloisi, Máquina de ordeñe, artículo publicado en Revista Infortambo, Argentina, junio de 2010.

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